Manuel López San Martín

Manuel López San Martín

Martes, 20 Septiembre 2016 06:03

Miguel Ángel Mancera está decidido a ser candidato a la Presidencia. No lo oculta y trabaja para ello.

Martes, 06 Septiembre 2016 17:59

Los dos se perfilan para ser los candidatos de los partidos de izquierda en 2018. 

Lunes, 05 Octubre 2015 11:46

 

 

 

Ahora que llegó la alternancia

 

 

 

 

 

 

Manuel López San Martín, 6 de octubre de 2015

 

 

 

 

 

 

En una ciudad pintada de cuatro colores y donde los partidos querrán marcar ‘contraste’ para diferenciarse del vecino, corremos el riesgo de que la política se convierta en circo y que sean el escándalo y el show mediático lo que determine las agendas de gobierno y legislativas, más allá de las acciones y el trabajo. Por eso, lo primero será que las acusaciones, que han llovido de un lado a otro, se acompañen de pruebas. Porque es muy fácil señalar a tal o cual delegado de haber “saqueado” la oficina, de llevarse hasta las sillas, de desfalcar las arcas delegacionales, sin acompañar los dichos de pruebas. Es muy sencillo para algunos, pues, tirar la piedra y esconder la mano. Quien apunte actos de corrupción o presunta ilegalidad está obligado a probar. Un dicho que no está acompañado de documentos, actas y pruebas, no demuestra nada. Por el contrario, en el caso en que se demuestren robos –porque sustraer ilegalmente lo que es patrimonio público, no puede llamarse de otra forma-, aunque la frase esté trillada, “deberá llegarse hasta las últimas consecuencias”. No solo deberán venir sanciones administrativas impuestas por la Contraloría –sí, existe una Contraloría en el GDF, aunque a veces no lo parezca-, sino incluso tendrá que haber implicaciones penales.

Los corruptos y las corruptelas son intolerables. En no pocas delegaciones, los gobernantes se acostumbraron a heredarse el poder unos a otros sin mayor pudor. Las actas de entrega-recepción eran un simple trámite. Hoy, hay señalamientos de sobra. Faltan las pruebas de que, en el menor de los casos, se violaron los lineamientos para la integración de las Comisiones de Transición en el proceso de entrega-recepción de las administraciones delegacionales –lo cual implica el delito de colusión de servidores públicos, sancionado por el artículo 266 del Código Penal del DF; o el de negación del servicio público, por el artículo 270; o peculado, por el artículo 273-. Ahora que llegó la alternancia, parece que más de uno pagará los platos rotos.