Martes, 18 Octubre 2016 05:58

La primera gran parada de Mancera para 2018 es el presupuesto

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Miguel Ángel Mancera Miguel Ángel Mancera Adolfo Vladimir / Cuartoscuro

La primera gran parada de 2018 es el presupuesto para el próximo año que se discute y aprobará en los próximos días. 2017 será antesala de la próxima elección presidencial y sí, habrá renovación en tres gubernaturas –Edomex, Coahuila y Nayarit-, pero antes de eso habrá quienes sean apapachados o castigados y con ellos, sus bonos y aspiraciones presidenciales crecerán o irán a la baja. Por eso es relevante la discusión presupuestal.

Un gobernante que consiga recursos, tendrá más herramientas para lucir en el cargo y vender más logros ante una eventual candidatura presidencial. Por el contrario, quien resulte víctima de la tijera presupuestal, vería cuesta arriba la construcción de un proyecto desde el gobierno.

El caso más emblemático es el del Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera y el gobernador del Edomex, Eruviel Ávila. Un botón de muestra: el gobierno federal calculó 18 mil millones de pesos para el tren interurbano México-Toluca, en el Edomex; pero propone cero pesos para el STC Metro en la capital del país o el Fondo de Capitalidad.

Desde el gobierno federal parecen traer la brújula apuntando hacia uno de los estados donde habrá elecciones, el mismo que concentra el padrón electoral más grande del país y que es tierra del presidente. Del otro lado, “castigan”, en palabras de Mancera, a la CDMX con un recorte de 10 mil millones de pesos.

Claro, el dinero es finito y la cobija no alcanzará para cubrir a todos, pero en política no hay coincidencias y resulta difícil de creer que no hay un trasfondo electoral, no solo priorizando al Edomex, sino dando un raspón al Jefe de Gobierno que, abiertamente, ha dicho que quiere estar en la boleta en 2018.

Por eso no extraña que Mancera y Enrique Peña Nieto hayan iniciado una ruta de distanciamiento. En el gobernante capitalino la brecha comenzó a abrirse con la crisis por contaminación y la descoordinación por el Hoy No Circula, y se acentuó con la polémica por los terrenos del actual Aeropuerto de la CDMX y la negativa desde el gobierno federal de elevar el salario mínimo. Pero desde el gobierno federal no parecía haber ánimo de confrontación o contraste. Las señales, ahora, parecen haber cambiado.

La semana pasada, Mancera elevó el tono, de nuevo. “Lo menos que hay que decir es que es injusto para la Ciudad de México; son ganas de... afectar; se está afectando mucho, pero se está afectando de manera indistinta”, dijo al señalar que hay otras entidades –como el Edomex-, donde no hay recortes del tamaño del que sufriría la capital.

Lo llamativo no fue tanto eso sino que, por primera vez, Peña Nieto le respondió. No directamente, quizá, pero sí de manera velada. Señaló que se invertía en el Estado de México, porque las obras que se realizan allá conectan con la CDMX y “mejoran la vida de los habitantes”.

Sí, es una discusión de 2016, que tiene como marco el presupuesto de 2017, pero está ya en la lógica electoral de 2018.

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