Sábado, 22 Octubre 2016 06:54

#Niunamenos

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Manifestación Manifestación Wikimedia Commons

Mientras todos estamos preocupados por lo que pasa en el norte, en el sur también están pasando cosas, muchas cosas.

Venezuela, por ejemplo, está devastada. Hace 2 noches Nicolás Maduro, enmascarado en sus tribunales, decidió echar para atrás el esfuerzo de muchos meses de la oposición de recabar las firmas necesarias para sacarlo del poder, y sí, así por sus pantalones y seguramente, dirá, que por consejo de un pajarito, en este 2016, el referendo no se dará. Lo de Venezuela es una crisis humanitaria a la que por primera vez se le reconoce por algunos de los medios más importantes de mundo, desde la noche de ayer, como una dictadura.

Pero más allá de eso; ustedes saben ¿quién es Lucía Pérez? Seguramente no, por eso les cuento. Lucía tenía 16 años, y fue secuestrada, drogada, violada y brutalmente asesinada por al menos dos hombres en Ciudad de la Plata en Argentina, y a raíz de eso se ha convertido en el estandarte de cientos de miles de mujeres que paralizaron la capital de aquel país al grito de una guerra: #niunamenos.

Una guerra que tuvo eco gracias al “hashtag" que precede su nombre y unifica virtualmente a países, pero que se hubiera quedado corto si no fuera porque en todos los países de América Latina duele. Si no fuera porque Perú es el país con mayor índice de feminicidios del continente, si no fuera porque en Bolivia, las primeras planas de los principales periódicos todos los días informan sobre el asesinato de una mujer. Si no fuera porque en México nos retumban los nombres de Génesis Deyanira Urrutia, de María Villar, de Karen Espinosa de los Monteros.

#Niunamenos es un movimiento que tiene en su nombre mucho más fondo que forma, #niunamenos es un movimiento que hace una a todas y que sobre todo nos empodera, nos da voz, les da voz a todas, a todas las que se dedican al hogar, o se rompen el lomo 10 horas en un trabajo. Porque morir por ser mujer no tiene por qué ser. Porque #niunamenos no da espacio a nada. No es lo mismo decir ni una más que ni una menos. La primera genera el sentimiento de una en un “montón”, la segunda le da importancia a cada Génesis, a cada María, a cada Karen, a cada Lucía. Todas cuentan. #Niunamenos es un movimiento que está creciendo, y lo seguiría haciendo, acuérdense de mí.

Siempre me he alejado del feminismo. Siempre he creído que diferenciar por el género, es en sí discriminar. Pero esto nada tiene qué ver con eso. Esta semana me llené de rabia al leer las cifras, me sentí orgullosa de una movilización organizada y llevada a cabo por mujeres, me sorprendí de saber que hasta ayer la palabra “feminicidio” no tenía validez en la fundación del español urgente - instancia previa a la RAE- y me sentí “La mujer maravilla”, al saber que la ONU, usará ese cómic como figura del empoderamiento de las niñas y mujeres.

Vaya semana de altibajos en el tema. Vaya semana para reflexionar, por medio de la ausencia de una mujer -o de muchas- que hay más cosas pasando en el mundo.

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