Lunes, 14 Noviembre 2016 03:17

Frente a Trump: mucho patrioterismo, nula estrategia

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Frente a Trump: mucho patrioterismo, nula estrategia Pixabay

El triunfo de Donald Trump ha cambiado las reglas del juego político nacional. De pronto toda la agenda gira en torno a la relación con Estados Unidos y no pocos políticos y políticas han sacudido el polvo de la bandera nacional para envolverse en ella.

La reacción es comprensible. La sensación - fundada - es que México enfrenta una amenaza seria. Que la llegada del próximo presidente de EU generará muchos problemas para el país y que algo tiene que hacer la clase política para hacerle frente, es un hecho irrefutable. El problema es que hasta ahora sólo hemos visto mucho patrioterismo pero ninguna una respuesta estratégica.

¿O de qué nos sirve, por ejemplo, que López Obrador diga que no somos una colonia, que Jaime Rodríguez quiera vender a un "bronco" como respuesta a un "necio", o que Moreno Valle se presente como el que puede frenar al "huracán" Trump? De nada. Lo que hoy necesitamos es a nuestros gobernantes - en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes - pensando en los escenarios qué podemos enfrentar en el corto, mediano y largo plazos y las acciones que sí están en nuestras manos.

¿Qué pasará por ejemplo si - como ha dicho en las últimas horas - Donald Trump deporta a los cientos de miles de mexicanos con algún problema legal en EU?, ¿qué implicaría en la realidad de millones de mexicanos un impuesto a las remesas, tan importantes para comunidades enteras? ¿cómo puede impactar una revisión del TLC en sectores como el automotriz - que tiene un peso central en entidades como Puebla, Aguascalientes o Guanajuato - o un cambio en las reglas del juego para toda la maquila del norte de México?

Hay mucha indignación pero poca planeación; mucha pose para el público pero poco trabajo real que permita pensar que no estamos a expensas de lo que hagan o dejen de hacer en Estados Unidos.

Y así, el escenario todavía se puede poner peor porque si ya de por sí es aterrador tener como presidente de EU a un hombre tan hostil con México y los mexicanos, el panorama es todavía más inquietante si no vemos que en el país haya un gobierno - ni una oposición - con las personas capaces de hacer frente al nuevo escenario.

Por poner solo un ejemplo, ¿cómo es posible que el presupuesto para el 2017 se aprobara sin cambios cuando los pronósticos de crecimiento para el 2017 bajaron de 2.2% del PIB a 1.8 o hasta 1.1 por ciento en algunos casos? ¿qué impacto tendría eso en la recaudación, en el ingreso real del gobierno y en el gasto que apenas se acaba de aprobar? Son preguntas que al menos nadie se tomó la molestia de plantear y responder en los últimos días.

No hay duda, México está en un momento crítico y lo más preocupante es que su clase política se ve muy lejos de estar a la altura del nuevo desafío. Rebasada ya por la corrupción, el pobre crecimiento y la inseguridad, ahora vemos como mira con sorpresa - y con oportunismo - la emergencia de la nueva amenaza llamada Presidente Trump.

Pobre México, hoy tan urgido de estadistas y tan lleno de políticos que lo único que saben hacer es correr indignados a ponerse la bandera de la selección nacional.

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