Martes, 29 Noviembre 2016 03:56

A Mancera el PRD le estorba y busca apoyos afuera

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El asunto es que el gobernante capitalino ya se definió. El asunto es que el gobernante capitalino ya se definió. Diego Simón Sánchez / Cuartoscuro

El Jefe de Gobierno de la CDMX ha sido claro, como pocos, al hablar de su aspiración presidencial para 2018. Ha mostrado sus cartas y la ruta que traza para estar en la boleta, está definida.

Miguel Ángel Mancera no se afiliará al PRD –lo ha dicho hasta el cansancio-, buscará ir sin partido y ser el factor para aglutinar a independientes y partidos de izquierda (PRD, Movimiento Ciudadano y PT) en un Frente que él y otros, como Dante Delgado de MC, han bautizado en corto, como el Cuarto Polo.

Hace una semana, vimos el pataleo de algunos gobernadores perredistas, marcadamente el de Morelos, Graco Ramírez, y el de Michoacán, Silvano Aureoles. Ambos, han dicho que quieren ser candidatos. Para desgracia de los dos, los apoyos internos no parecen alcanzarles –y ni hablar de raquítico nivel de conocimiento nacional-, por muy militantes que sean del sol azteca. Los dos, además del de Tabasco Arturo Núñez y el de Quintana Roo Carlos Joaquín –que tampoco milita-, pidieron a Mancera definirse y exigieron a la dirigencia perredista “piso parejo”.

El asunto es que el gobernante capitalino ya se definió. Que la definición no vaya en el sentido que ellos quieren es distinto, pero de que ha dicho cómo y por dónde, lo ha hecho.

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Cada que puede, deja en claro que no le interesa ni ahora ni nunca afiliarse al PRD. No lo necesitó para ser Jefe de Gobierno y, en su cálculo, lejos de requerirlo en 2018, el sol azteca le estorba. El membrete, pues. La estructura, por pequeña que ya sea –salvo en la capital del país-, le podrá ser útil. Se ve a sí mismo como un ciudadano sin partido corriendo por la vía independiente. Lo dice ahora, pero está en ello desde hace un año, al menos.

En su estrategia, le suma más El Bronco –con quien lo mismo se reúne que firma convenios-, o el alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro –que lo invitó a Jalisco para empujar el aumento al salario mínimo-, que meterse en la grilla de tribus perredistas; le es más relevante estrechar lazos con personajes como Juan Ramón de la Fuente –a quien invitó como asesor del grupo redactor del borrador de la Constitución CDMX-, que sentarse en público con los líderes territoriales amarillos; parece más interesado en no romper puentes con Cuauhtémoc Cárdenas o Alejandro Encinas –a quien designó en la Constituyente-, que abandonaron el PRD, que en convencerlos de que regresen.

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A final de cuentas, con Alejandra Barrales en la presidencia del PRD y con su tribu, Vanguardia Progresista, capitaneada por Héctor Serrano, fortalecida, tiene un pie y medio en el partido; no le costará trabajo hacerse de la candidatura, cuando lo mismo Los Chuchos que Miguel Barbosa –enemigo de ellos- le piden ser su candidato cada que pueden. Lo que necesita son apoyos y aliados fuera.

Lo de adentro lo trae resuelto, por eso el berrinche de Graco y Silvano. A los dos, el tren de 2018, se les fue hace rato. Los perredistas no tienen otras opciones que pinten en encuestas y los hagan competir. Necesitan más a Mancera que él al PRD.

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