Sábado, 07 Enero 2017 03:13

El extraño retorno de Luis Videgaray

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Se convirtió en la mano derecha de Enrique Peña Nieto Se convirtió en la mano derecha de Enrique Peña Nieto Notimex

Luis Videgaray es, sin duda, quien le habla al oído a Enrique Peña Nieto. Desde 2005 se convirtió en su hombre de confianza al asumir la titularidad de la Secretaría de Finanzas, Planeación y Administración del Estado de México.

El exsecretario de Hacienda, ungido el pasado miércoles 4 de enero como canciller, ha sido desde ese entonces el brazo derecho, ideólogo, asesor y “alter ego” del hoy Presidente de la República.

Si el mandatario es meramente imagen, Videgaray suple sus deficiencias formativas y es su referente para la toma de decisiones, para confirmar o desechar la factibilidad de políticas públicas o para establecer la pertinencia de un anuncio político.

El coordinador de la campaña y del equipo de transición del presidente electo, se convirtió en el responsable de la política económica del país. El manejo del presupuesto lo encumbró ante gobernadores y alcaldes, diputados y senadores. Asumió el picaporte de Los Pinos e invadió áreas, lo que causó el disgusto de sus compañeros de gabinete.

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El caso más notable fue su aventura diplomática. Debido a que tiene una relación personal con Jared Kushner, yerno de Donald Trump, el entonces titular de Hacienda fue quien articuló la polémica visita del entonces candidato presidencial republicano a la Ciudad de México.

Este polémico hecho ocasionó, semanas después, su salida como secretario de Estado. Aunque astuto como es, luego de los comicios del 8 de noviembre, volvió a encontrarse en Nueva York con Kushner para definir cómo será la relación bilateral. Claudia Ruiz Massieu fue dejada totalmente al margen. Desde entonces, en los hechos, Videgaray era de facto el canciller mexicano.

Al asumir la titularidad de las oficinas que se encuentran en la Plaza Juárez, tuvo un lapsus de sinceridad al admitir: “No soy diplomático, nunca he tenido más allá de los encargos propios de la Secretaría de Hacienda en la representación de nuestro país. Ustedes han dedicado su vida entera a ello. Se los digo de corazón y con humildad: vengo a aprender de ustedes, vengo a hacer equipo con ustedes en un momento en que México nos necesita a todos”.

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Con ello demuestra que Peña Nieto no asigna las tareas a los más capaces, sino que refuerza “el chambismo”, esa vieja práctica del PRI que consiste en asignar los espacios a los cuates, amigos o compadres, aunque no tengan experiencia alguna en esas áreas. Otro caso es el de su compadre Luis Miranda, como secretario de Desarrollo Social.

Pero quizás lo más preocupante de la designación de Videgaray es que demuestra que para Peña Nieto, el mundo se limita a Estados Unidos. La oposición ha señalado que ésta es la primera designación de Trump dentro del gobierno mexicano y que, con ella, lo habilita como el candidato rumbo al 2018.

Más allá de las primeras críticas, de la actuación de Luis Videgaray dependerá en buena medida la calificación con la que se retire Peña Nieto de Los Pinos. Si logra recomponer la relación bilateral con la Unión Americana y una renegociación no tan desfavorable para México del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), habrá superado la prueba. De lo contrario, se hundirá y llevará consigo a su jefe.

Del nuevo responsable de la SRE depende en buena medida el éxito o el fracaso del proyecto del mexiquense, quien no ha podido encontrar el rumbo desde septiembre de 2014 por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, escándalos como el de la casa blanca y por el enojo social que ha provocado el aumento a las gasolinas.

Videgaray se confirma como el brazo derecho, ideólogo, asesor, “alter ego” y probable sucesor de Enrique Peña.

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