Miércoles, 01 Febrero 2017 03:29

Constitución CDMX, Constitución Panglossiana, el alma de la Ciudad

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Ha sido la mejor constitución posible, no la mejor constitución para la Ciudad de México Ha sido la mejor constitución posible, no la mejor constitución para la Ciudad de México Isaac Esquivel / Cuartoscuro

La Constitución CDMX fue un ejercicio intenso de reconocimiento de la pluralidad política y cultural de la ciudad, sobre el cual se construyó un modelo aspiracional de instituciones y políticas. Ha sido un proceso abigarrado pleno de tensiones, pero también de descubrimiento y tolerancia.

El resultado es fiel reflejo de la ciudad, de sus actores y sectores, un rompecabezas o un caleidoscopio. Es un crisol – mejor- un molcajete donde han concurrido todos los ingredientes sociales, culturales, políticos y económicos de la ciudad.

El contenido revela esa tensión entre visiones del mundo opuestas, pero que han encontrado un espacio de encuentro y de diálogo. Es un ejercicio que ha enaltecido – en estos tiempos de incertidumbre – a la tempestuosa democracia mexicana.

Otro texto de Gabriel Quadri: Mancera, el fiel de la balanza al 2018

La conducción ha sido impecable y muy talentosa de parte del Presidente Encinas, siendo capaz de alumbrar a la “mejor constitución posible”. Recordemos a Voltaire en boca del Doctor Pangloss en sus peroratas a Cándido. Es la mejor constitución posible dada la feroz diversidad de quienes la construimos tabique a tabique.

Ha sido la mejor Constitución posible, no la mejor Constitución para la Ciudad de México. Es una solución de empate multidimensional entre muchos polos adversos: centralidad y municipalismo; decisiones técnicas de gobierno y vecinocracia; poderes del Congreso frente a poderes del Ejecutivo y del poder Judicial; el futuro y los desafíos del siglo XXI frente a un pasado idealizado; los principios de la democracia liberal frente a riesgosos privilegios étnicos; gobernanza integral de un organismo urbano indivisible frente a intereses parroquiales y de grupo; poderes fácticos y gremiales contra el interés colectivo; el mercado contra el monopolio gubernamental; democracia representativa frente a la democracia directa y participativa; el poder local frente al poder federal; la responsabilidad y autonomía individual frente al paternalismo y la dependencia al Estado.

Otro texto de Gabriel Quadri: 2018, pulverización política o segunda vuelta electoral

No fue un ejercicio irrestricto de optimización constitucional, sino de compensación y equilibrio de intereses y de ideologías, que lograron una metamorfosis profunda del proyecto original.
Pero ha sido la revelación del alma de la ciudad, por primera vez, en forma sistemática y ordenada. Ahora tenemos el alma atormentada en el papel. Un alma atormentada que ama a la ciudad de distintas formas, quizá incompatibles, pero tal vez legítimas. La identificamos, la conocemos y la aceptamos.

Sus contradicciones la harán operar con dificultad, con arena en sus engranajes, con rechinidos y vibraciones. Ya la pondrán a prueba leyes secundarias y controversias constitucionales, así como el ejercicio de gobierno, y la participación de la sociedad. Habrá que repararla.

Pero tenemos ahora sedimento y plataforma común, para construir y desarrollar. La ciudad tiene conciencia y método.

Al César lo que es del César. Gana Mancera, pero gana la ciudad, ganamos todos.

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