Lunes, 06 Febrero 2017 03:28

Escuchemos todos a Kumamoto

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El cambio propuesto debería ser aplicado porque obligaría a los partidos a poner a los ciudadanos en el centro de su actuación El cambio propuesto debería ser aplicado porque obligaría a los partidos a poner a los ciudadanos en el centro de su actuación Cuartoscuro

La sociedad mexicana está muy enojada con su clase política y anda buscando quién será su portavoz. López Obrador, lo sabemos, lleva rato tratando de ocupar ese espacio con mensajes como los de sus spots en los que dice que "no todos somos iguales", pero luego de ser presidente de dos partidos, de militar en tres (PRI, PRD y Morena) y de competir por tercera ocasión por la Presidencia está claro que AMLO no es la cara más fresca de la política nacional.

En ese sentido vale la pena mirar a personajes como Pedro Kumamoto, el diputado local de Jalisco que junto con Manuel Clouthier (diputado federal independiente), ha presentado una iniciativa para cambiar la forma en que se asigna el dinero a los partidos políticos y que debe ser tomada en serio.

Primero, porque pretende corregir un abuso de origen. ¿Por qué los partidos tienen que recibir más dinero en la medida en que crece el padrón electoral? No deberían, como tampoco es justo que no tengan incentivos para que más personas salgan a votar en cada elección. Hoy, los partidos solo necesitan ganar - así sea con un voto - para tener más dinero. Si participan muchas o pocas personas les resulta irrelevante.

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La propuesta de #sinvotonohaydinero atiende a esos dos problemas. ¿Eso lo hace la solución ideal? Creo que no. La iniciativa indirectamente también fomenta el abstencionismo, acaba con el financiamiento público - que genera condiciones de competencia mínima y permite que algunos hagan política sin buscar sin patrocinadores - y puede debilitar a los partidos, que por más impopulares que sean, no dejan de ser importantes para la democracia. El reto hoy es rescatar los partidos, no enterrarlos.

Aún así la iniciativa de Pedro Kumamoto debe ser tomada en cuenta porque es disruptiva. Es una propuesta de fondo que puede sacudir a un sistema que es experto en simular y hacer como que hace cambios para dejar todo igual. El cambio propuesto debería ser aplicado porque obligaría a los partidos a poner a los ciudadanos en el centro de su actuación. Y por eso es una buena noticia que cada vez más medios le pongan atención, es importante que la clase política la discuta, y sobre todo, es fundamental que la ciudadanía se forme detrás de la misma para darle peso. Los partidos no querrán cambiar pues el sistema actual los favorece pero la presión social sí puede influir.

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Si la ciudadanía la respalda y la hace suya, si entiende que esto sí puede generar cambios - no como los lanzamientos de jitomates o pañales - y si coloca parte del enojo social en impulsarla, por ejemplo en la marcha del próximo domingo, entonces los políticos sí tendrán que hacer algo antes de que el enojo aumente, que la brecha con los políticos crezca, y que las instituciones dejen de ser vistas como la vía para recuperar la política.

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