Lunes, 13 Febrero 2017 06:02

Saldos de las marchas

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Uno de los peores ataques provino de la sorpresiva marcha que se anunció en el mismo lugar Uno de los peores ataques provino de la sorpresiva marcha que se anunció en el mismo lugar Armando Monroy / Cuartoscuro

Pocas veces unas protestas habían generado tanta polémica en México incluso antes de ocurrir. Que si eran la oportunidad de mostrar unidad ante Trump, que si serían una bocanada de aire para el Presidente Peña.. lo cierto es que las marchas (que en realidad fue una) realizadas este domingo dejan varios elementos que deben ser tomados en cuenta.

1. La población quiere participar. No obstante la insistencia de aquellos que cantaban el fracaso de la marcha - antes y después de que ocurriera - lo cierto es que la participación en #VibraMexico no fue despreciable, al menos para la Ciudad de México. Que 20 mil personas - según cifras de la SSP - salieran a tomar las calles por gusto, sin acarreos, es una buena noticia. Sobre todo si tomamos en cuenta que muchos de los asistentes no suelen participar en política y menos en una marcha.

2. La convocatoria pudo ser mejor. La existencia de una agenda con dos grandes temas - el reclamo a Trump y la exigencia de transparencia y combate a la corrupción a Peña Nieto - no ayudó a comunicar un mensaje claro. Según el vocero que se escuchaba se vendían marchas distintas. Mientras algunas - como María Elena Morera - destacaban la crítica al gobierno federal, otros - como el rector Graue - ponían la lupa casi exclusivamente en la exigencia contra Donald Trump. Esa falta de foco se notó también en la respuesta ciudadana.

3. El ataque desde el oficialismo. La marcha fue saboteada desde el mismo gobierno en al menos dos momentos: primero, con el anuncio de Enrique Ochoa, el Presidente del PRI, quien dijo que participaría; el segundo, con el visto bueno del Presidente Peña Nieto que bien pudo haber matado irremediablemente la marcha al darle su bendición.

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4. El asalto de la Señora Wallace. Sin duda uno de los peores ataques provino de la sorpresiva marcha que se anunció en el mismo lugar y a la misma hora pero sin una agenda anti gobierno. ¿Por qué torpedear la convocatoria?, ¿por qué dividir y confundir? Son preguntas que no se respondieron pero sí encontraron salida en las expresiones de rechazo de una parte de los manifestantes a la fundadora de Alto al Secuestro quien salió como una de las perdedoras de este capítulo, con un desgaste en su imagen y con una pobre respuesta en su marcha.

5. El ataque desde (una parte de) la izquierda. Los extremos se tocaron y buena parte de la izquierda cercana a AMLO descalificó la organización con el mantra repetido una y otra vez: la marcha será pro Peña, discurso que cualquiera que haya ido a la protesta pudo desmentir.

6. La marcha es de quien la trabaja. Si en algún momento alguien pensó que esta marcha serviría al gobierno, la evidencia demostró que no. Si bien es cierto que la mayoría de las expresiones eran contra Donald Trump, le seguían muy de cerca las condenas a la corrupción, la incompetencia y la impunidad del gobierno federal. La marcha fue sin duda de protesta con dos destinatarios claros: los habitantes de las respectivas Casas Blancas.

7. La marcha fue anticlimática. La falta de templete, discursos y un final formal se reflejaron en un cierre matapasiones en el que nadie salió con una concusión. Por eso no hubo una gran concentración final pues quien llegaba al Angel se iba o se acomodaba a un costado sin saber bien a bien a la espera de qué y eso influyó en que hasta el Himno Nacional se cantara sin mayor coordinación.

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8. Hacen falta líderes. Como alguien explicó muy bien: nos convocaron y luego nadie se hizo cargo de la marcha. La existencia de muchos convocantes implicó que nadie fuera orador en el evento. Si bien eso evitó (más) grillas entre ellos, a los asistentes los dejó con la sensación de una falta de liderazgo.

9. Ojo a la posmarcha. Así como ocurre con los debates, ahora lo importante será lo que se diga de la movilización. Algunos medios afirmarán que fue un éxito y otros un fracaso, algunos tratarán de sacar provecho para el Presidente Peña, otros reconocerán la fuerte crítica al gobierno federal. Lo que viene ahora es la lucha por la interpretación y será muy interesante ver quién la gana.

10. ¿Quién retoma la estafeta? La pregunta que muchos ayer se hacían: ¿qué sigue después de la marcha? Sigue sacar las lecciones de lo bueno y lo malo de la convocatoria y aprender de los aciertos y errores; siguen los reacomodos entre los convocantes para ver quién está con quién y quién seguirá unido en las siguientes etapas; y finalmente, sigue la construcción de una agenda nacional común que permita dar rumbo a esta energía social que busca salidas, y no ha encontrado un movimiento más amplio con el que se pueda identificar. La sociedad está deseosa de liderazgos que no teman dar la cara. Veremos quiénes se apuntan.

Hasta aquí estos saldos y veremos los futuros actos políticos que ya habremos de analizar.

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