Sábado, 25 Febrero 2017 03:06

El rival más débil

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El de Trump no es para nada el discurso de un magnate jugando a ser presidente El de Trump no es para nada el discurso de un magnate jugando a ser presidente Getty Images

Cada vez que escucho a Donald Trump me asusto más, pero me preocupo menos.

Lo primero porque su discurso es cada vez más congruente para la mitad de los norteamericanos que ven en él, no a un hombre esperanzador como sucedía con Obama, sino a un salvador, a un ídolo a quien deben adorar bajo la más literal definición de fanatismo, y la realidad es que se lo merece. ¿ Qué se busca en un candidato? Que cumpla. ¿Qué ha hecho Donald Trump en 35 días? Cumplir. Es el candidato perfecto, y el presidente perfecto. Ya quisiéramos todos tener uno así. No me asusto por él, me asusto por el significado de que la mitad de un país como el que gobierna, busque cerrar las fronteras, provoque violencia, sea racista, sienta odio, decida por el color de piel. Me asusto porque a quienes odian es a quienes son como yo, a quienes hablan mi idioma, a quienes cantan mi himno. El de Trump no es para nada el discurso de un magnate jugando a ser presidente, el de Trump es un discurso pensado, planeado y articulado a la perfección por un extenso grupo de políticos y no políticos, que vieron mejor que nadie a esa mitad que estuvo abandonada por años.

Otro texto de Danielle Dithurbide: Aquí nos tocó

Pero cada día me preocupo menos, porque Trump nos está usando, no había ninguna nación más útil para su plan que México, de sus posibles “enemigos”, nosotros estábamos en bandeja de plata. Para un discurso ofensivo y provocador, nosotros representábamos un riesgo muy bajo y una ganancia muy alta. Nos usó en la campaña y nos está usando ahora. Lo seguirá haciendo. Pagarán, sí, los paisanos, con un cambio en los métodos de detención y deportación lo suficientemente agresivos y mediáticos para que su gente aplauda. Habrá muro, pero ya lo hay. Las formas cambiarán, pero el fondo no, se renegociará el TLCAN, y superar el número de deportaciones de la pasada administración será tan complicado, como conseguir un peso para la construcción del estandarte de su campaña. Dice que ya regresó a más mexicanos que nadie, pero eso es, diría él “fake news” , las estadísticas no mienten.

Y es que sí, el presidente de los Estados Unidos, necesitaba un rival, y eligió al más débil.

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