Sábado, 04 Marzo 2017 03:32

Expresidentes, ¿pensión inmoral?

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Hace unos días, Felipe Calderón anunció que donará esos recursos a la fundación “Aquí nadie se rinde” Hace unos días, Felipe Calderón anunció que donará esos recursos a la fundación “Aquí nadie se rinde” Cuartoscuro

Un mexicano debe cotizar ante el IMSS o el ISSSTE por lo menos 24 años (unas mil 250 semanas), y haber cumplido seis décadas de trabajo para tener derecho a una pensión que, además, es una de las más bajas del mundo.

De acuerdo con proyecciones, quien actualmente cotiza en alguna Afore, para cuando se jubile en 2030 recibirá en promedio una pensión de unos 20 mil pesos al mes.

Pero hay quienes no deben preocuparse por esas nimiedades. Por ejemplo, algunos expresidentes de la República, reciben 205 mil pesos al mes.

Hace unos días, Felipe Calderón anunció que donará esos recursos a la fundación “Aquí nadie se rinde”, dedicada al apoyo de niños con cáncer. A diferencia de él, los expresidentes Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari decidieron renunciar definitivamente a esa prestación y no ser una carga para el erario.

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El 31 de marzo de 1987, Miguel de la Madrid firmó el Acuerdo Presidencial 2763-BIS en el que establecieron los beneficios y prestaciones para quienes se han desempeñado como jefes del Ejecutivo, una vez concluido su mandato.

En él se determina que la pensión que reciban será equivalente al salario total que percibieron durante su administración; y que tienen derecho a todas las prestaciones de seguridad social que corresponden a su cargo, y que éstas incluyen seguro de vida y seguro de gastos médicos mayores.

Al fallecer, sus cónyuges tienen derecho a pensión vitalicia equivalente a 80 por ciento del sueldo que percibía su esposo durante el primer año. El monto se reducirá 10 por ciento cada año hasta llegar a 50 por ciento del total del salario.

A su vez, los hijos de los expresidentes cuentan con seguro de gastos médicos mayores hasta que cumplan la mayoría de edad.

De la misma forma, cada expresidente tendrá a su disposición un equipo de seguridad con elementos de las Fuerzas Armadas y 25 empleados de la Federación. Este personal implica un gasto promedio de 800 mil pesos mensuales.

Hasta el momento, los expresidentes Luis Echeverría y Vicente Fox conservan su pensión vitalicia. Mientras que Sasha Montenegro y Paloma Cordero, viudas de José López Portillo y de Miguel de la Madrid, respectivamente, gozan del beneficio de la pensión y de los seguros de gastos médicos.

En la carta con la que anunció la donación, Calderón Hinojosa argumentó: “En lo personal la he recibido (la pensión) porque nunca robé ni tenía otro ingreso distinto al de servidor público y la necesitaba.

Afortunadamente, ahora he tenido la oportunidad de dar conferencias y realizar otras actividades que me generan ingreso. Yo espero que mi trabajo como conferencista me permita sostener a mi familia y así seguir apoyando a las niñas y los niños con cáncer a través de esta admirable institución”.

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Por su parte, Fox Quesada ha dicho que no va a renunciar a esos ingresos pues “de eso vive”, a pesar de que tiene en Centro Fox, un rancho en San Cristóbal del Rincón, Guanajuato, cabezas de ganado, sembradíos, además de dictar conferencias y de participar en programas de televisión.

En las comisiones de Puntos Constitucionales y de Hacienda de la Cámara de Diputados están pendientes desde hace más de un año dos iniciativas del Movimiento Ciudadano y de Morena para eliminar las pensiones vitalicias de los expresidentes de la República, así como cualquier prerrogativa como los gastos de seguro médico con cargo al presupuesto público. Hay otras más del PRD que pretende regularlas y reducir sus montos.

De acuerdo con esos partidos, el pago de personal de seguridad, asesoría, ayudantía y pensión vitalicia representa un gasto de 60 millones de pesos al mes.

No sé a usted, pero estos beneficios para los exmandatarios me parecen injustos y están basados en un Acuerdo (no en la Constitución) que, dada la precaria situación que atraviesa el país, resulta hasta inmoral.

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