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Foto: Político.mx Juárez y Carranza cimbran el amor: contratos del matrimonio y divorcio
Jue 04 Julio 2019 21:12

La figura del matrimonio ha sufrido cambios en el paso de la historia, mientras hoy es común la unión libre y el divorcio, en el pasado era impensable tomar una decisión semejante. El matrimonio era concebido como un marco en que el hombre tenía poder moral e incluso legal sobre la mujer, mientras que ella debía regirse por la abnegación y la obediencia. En esta nueva entrega de El Dato, contaremos cómo los expresidentes Benito Juárez y Venustiano Carranza concebían el matrimonio y el divorcio, pues con casi medio siglo de diferencia entre sí, la evolución de las nuevas formas de pensar se veían reflejadas en las reformas a la Ley del Matrimonio Civil, dando paso entonces a la modernidad. 

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La visión de Juárez 


En 1859, Benito Juárez dio un vuelco a la política mexicana con las Leyes de Reforma, con la que se decretó la separación de la Iglesia y el Estado, dando paso al inicio del Estado laico. Como era de esperarse, uno de los cambios naturales fue la invalidez oficial del matrimonio religioso, por lo que se obligó a los ciudadanos a crear un marco civil.

Pese a ese marco de emancipación, una vez celebrado el matrimonio religioso las esposas debían presentarse ante un oficial civil quienes les leía la Epístola de Melchor Ocampo, en cuyos versos sobresale: “La mujer, cuyas principales dotes son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura debe dar y dará al marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración…”.

Sorprende que entre otros mensajes también se pide a la mujer tratar con delicadeza al marido y no “exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo propia de su carácter”.




El divorcio: decisión impensable

Como era de esperarse, y con es marco legal, la disolución de un matrimonio se consideraba indisoluble, es decir se tenía que esperar la muerte de alguna de las partes para disolverlo.

No obstante sí se permitía la separación temporal, sin poder ser libres de casarse con nadie más, pero solo si se comprobaban causas legítimas como: adulterio, propuesta de prostitución a la esposa, crueldad excesiva o enfermedad grave o contagiosa y abandono no justificado por más de dos años.

Avances

En 1870 se aceptó la separación por acuerdo mutuo, siempre que estuviera avalado por un juez, tras cumplimentar el debido procedimiento, en 1884 se considera la negación de alimento como causal y en ese nivel se incrementaron las cifras de divorcio en México.

Venustiano Carranza acepta el divorcio


Eran los inicios del siglo XX y la modernidad estaba llegando a México, lo impensable antes era una realidad con la decisión del entonces presidente Venustiano Carranza, quien el 29 de diciembre de 1914 aceptó formalmente el divorcio, pero además agregó causales, lo que provocó el aumento en estos índices.

Entre las motivaciones que promovió Carranza, mismas que argumentaron muchas mujeres fueron embriaguez, abandono, humillaciones y adulterio. Un dato curioso fue que ante la indisolubilidad del matrimonio como sacramento de la Iglesia y ratificada en 1914, se provocó, en la segunda mitad del siglo XIX, que creciera el número de uniones libres.

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