Elecciones 2018
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Amieva, Granados y los Serna en la mira para cubrir a Mancera

Mar 18 Julio 2017 20:58

Las semanas corren para que Miguel Ángel Mancera tome la segunda gran decisión de su futuro político inmediato: ¿quién lo va a sustituir en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México cuando solicite licencia para contender por el 2018? La elección debe correr entre la lealtad casi absoluta y la eficiencia para controlar una urbe de tales dimensiones.

Las miradas y las apuestas de los politólogos y columnistas políticos están en el círculo más cercano al todavía mandatario capitalino, a quien le costó no pocos esfuerzos tener un grupo de cercanos y leales luego de un virtual gabinete inicial en el que pagaba cuotas y facturas.

Es por ello que en principio se menciona a Julio César Serna, amigo de la infancia y su actual jefe de Gabinete. Allí la clara intención es que se cuente con un efectivo liderazgo para que administre la ciudad hasta septiembre del 2018 cuando concluya la administración local y no tenga mayores pretensiones.

Algunos advierten que tal vez podría decantarse por el otro hermano, Luis Serna, actual secretario particular; pero los analistas subrayan que él tendría más la función de coordinarle la eventual precampaña, y mantener un bajo perfil.


Otro que se menciona es el secretario de Desarrollo Social, José Ramón Amieva, como el funcionario más indicado, pues además de su cercanía con Mancera, tiene “mejores positivos” que otros funcionarios, lo que le permitiría encabezar un gobierno sin sobresaltos.


La otra carta, por su experiencia y creciente posicionamiento, es Manuel Granados, hoy en día el Consejero Jurídico de la Ciudad.  El exlíder de la Asamblea Legislativa y exprocurador capitalino se conocieron en 2008, tras la caída de Rodolfo Félix, por lo que les une ya cierto camino. El problema radica en que Granados sí ha manifestado intenciones de contender por la Jefatura de Gobierno; allí será clave la negociación y las posibilidades políticas a futuro.


Una decisión nada fácil, pues a partir de que tome licencia Mancera, los acontecimientos y ambiente político-social que se vivan en la metrópoli correrán más que nunca en paralelo a sus pretensiones. El último dique para contener la creciente preferencia de otros partidos rumbo a la elección de 2018.