Elecciones 2018
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Arranca proceso electoral 2018, dudas y conflictos a la vista

Jue 07 Septiembre 2017 18:55

No cabe duda que los mexicanos hemos optado por la magnificencia, la complejidad y la duda manifiesta si se trata de elegir a nuestras autoridades. El inicio del proceso electoral 2018 es uno de los retos cívicos, legales y por supuesto políticos más grandes a los que nos hemos enfrentado. Ninguna otra de las generaciones pasadas tuvo frente a sí lo que se nos viene encima por los próximos 12 meses.

Basta revisar los números, simples y llanos de lo que se pone en juego: más de tres mil 400 puestos de elección que implican 30 elecciones locales y federales en 29 de las 32 entidades federativas. Nunca antes se eligió tanto como lo que se definirá el domingo 1 de julio de 2018.

Más allá del reto de logística, organización, instalación y operatividad que esto significa, hay una serie de metas intangibles que todos los actores deben (debemos) cumplir si es que se le quiere dotar de credibilidad y legitimidad a los resultados finales a todos y cada uno de los comicios que se pongan en marcha.

Aquí planteamos algunos de ellos, y en los que coinciden analistas y columnistas políticos:

- Reducir la propensión de los participantes por incumplir las reglas  que ellos mismos acordaron.

- Establecer y hacer cumplir criterios que garanticen mayor equidad.

- Poner efectivos candados a la entrega de programas sociales para evitar su uso con fines proselitistas.

- Fortalecer la tarea de fiscalización.

- Incrementar el número de debates y flexibilizar los formatos.

- Superar el desánimo social, elevar los niveles de confianza en las instituciones.

- Que la polarización política no derive en conflictividad social y por ende en violencia.


De hecho lo que ya marca a este proceso es el contexto tan difícil e incierto que se vive entre los participantes y la sociedad de manera tan prematura, sobre todo si nos atenemos a que, de acuerdo con los calendarios pactados, los procesos internos de los partidos inician formalmente hasta el 14 de diciembre.

La duda razonable es qué partido, candidato, aspirante o institución podrá resistir los embates a la confianza y a los procesos cuando faltan 7 meses para que arranquen las campañas.

En los procesos federales y locales de 2015, 2016 y 2017 ha quedado de manifiesto que no hay límites reales a “la guerra sucia” entre candidatos y partidos pues estas prácticas quedan impunes; las historias y casos recogidos puntualmente en Político.mx desde sus inicios no consignan detenidos o responsables de manera penal.

Salvo la anulación de las elecciones en Colima y algunos municipios, o en las millonarias multas a los partidos, no hay incentivos mayores que inhiban las revelaciones, bajo cualquier método, de presuntos actos irregulares.


Los más optimistas podrán señalar que lo más sano para la democracia es la incertidumbre de que cualquiera puede ganar; todo queda a merced de los electores, siempre y cuando las instituciones estén listas para respaldar esa voluntad.

En el sentido contrario, hay quienes dudan si en verdad los mexicanos contamos con los instrumentos y la educación necesaria para mantener nuestras diferencias políticas en los cauces de civilidad y legalidad que se requieren, con tal de que se respete la voluntad de las mayorías en las urnas.

Lo ganado en los últimos 30 años, desde aquel mítico 1988, puede perderse en las semanas clave de la primavera y el verano de 2018.