CDMX
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Foto: lopezobrador.org.mx Layda Sansores y cómo la presunta corrupción se mide distinto
Mar 19 Junio 2018 21:03

El caso Layda Sansores, o como se destapó en las redes #LadyFacturas, podría parecer una anécdota más en la narrativa de la campaña presidencial 2018. Pero el asunto debe mirarse con el suficiente detenimiento. Más allá de que la senadora con permiso haya “explicado” el manejo de los recursos a su cargo, llama la atención el control de daños que se ejerció, con un tufo de indolencia, por parte de personalidades del partido: desde su candidato presidencial hasta la posible encargada de revisar la transparencia del eventual gobierno morenista.

La revelación periodística señalaba que la senadora con licencia del PT y candidata a la alcaldía de Álvaro Obregón por la coalición "Juntos Haremos Historia", facturó a nombre del Senado gastos personales que ascienden a 700 mil pesos durante 2016 y 2017.

Esto habría incluido enseres y productos alejados de su labor legislativa: tintes para el cabello, desodorantes, pasta de dientes, ropa, almohadas, sábanas, un refrigerador, una estufa, una licuadora, las compras del supermercado y hasta una muñeca de más de 4,000 pesos, entre muchos otros.


Ella justificó que el sueldo de un senador se divide en una partida que se llama dieta y otra denominada “gastos legislativos”, sueldo del que puede decidir libremente qué va a hacer con él. “He tratado de que no se invierta en cuestiones personales, pero si me quiero comprar un tinte o si le quiero invitar a mis compañeritos tres campechanitas sin azúcar, pues puedo hacerlo” indicó en sus redes sociales.


Lo que siguió fue la defensa “a priori”, incondicional y sin el mayor dejo de duda ni más ni menos que por parte del candidato presidencial. Andrés Manuel López Obrador aseguró que las acusaciones son parte de la guerra sucia que sus adversarios están en emprendiendo por “desesperación”. Fin de la discusión.


En un tramo muy similar, y casi a botepronto, es como respondió Claudia Sheinbaum, la candidata a jefa de gobierno en Ciudad de México y con quien Sansores tendría que coordinarse si llega a ser electa alcaldesa de Álvaro Obregón. Sheinbaum dijo estar orgullosa de Layda y que lo que le hicieron es una “terrible” calumnia. De nuevo, fin de la discusión.

Finalmente, Irma Sandoval Ballesteros, contemplada en el eventual gabinete de López Obrador como posible secretaria de la Función Pública, solo expresó su solidaridad a la candidata y a “retuitear” su carta de defensa. Es sorprendente la actitud pues no hace mucho indicó que en materia de corrupción no metería las manos al fuego por nadie, excepto por el ahora aspirante presidencial.


Por supuesto que Layda Sansores está en su derecho de presentar las pruebas pertinentes para su defensa, pero queda la duda si los motivos con que justifica y considera válido el uso de esos recursos, también podrían aplicarlos legisladores priistas, panistas o perredistas sin que medie mayor escándalo. O es que con ellos se tendría que “ir a fondo y hasta sus últimas consecuencias”.

Porque en un “relampagueante” control de daños, que solo se quedó en las meras frases y consideraciones de los liderazgos mencionados, Layda Sansores quedó “exonerada” y “libre de culpa” mientras aún flota en la cabeza de usuarios de redes sociales y electores hasta dónde se pueden exigir y demandar cuentas claras del manejo de recursos en el Senado.

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