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PRI-PVEM por romper en Chiapas, necesitan candidato mediador

Lun 22 Enero 2018 18:44

La crisis política en Chiapas se hizo evidente en las últimas 24 horas y pone en riesgo al PRI nacional, así como el proyecto de José Antonio Meade. El registro como precandidato a gobernador del senador Roberto Albores Gleason, enmarcado por la ruptura de 14 diputados del Partido Verde junto con el líder estatal y también aspirante Eduardo Ramírez Aguilar, hacen casi imposible una alianza en ese estado. Es lo único que espera la oposición, en este caso Morena, para tener el camino libre al palacio de gobierno.

Esto se gestó prácticamente desde el inicio del sexenio de Manuel Velasco; aunque llegó a gobernador respaldado por la coalición PRI-PVEM, ambas fuerzas políticas nunca terminaron por conciliarse. Albores Gleason fue el líder priista 7 años bajo ciertas irregularidades  y estaba enfrentado con Ramírez Aguilar, gracias a un largo historial de alianzas fallidas, cobro de favores y hasta agresiones según reporta la prensa.


Por ello desde el centro y la propia Tuxtla Gutiérrez debía preverse que el “choque de trenes” era evidente si se apostaba por alguno de ellos, lo que parece finalmente ocurrió por parte de la dirigencia nacional priista; columnistas políticos señalan incluso que desde el corazón del equipo de José Antonio Meade se impulsó que Roberto Albores sea el precandidato, pese a que la dirigencia del PVEM nacional y estatal argumentaron que las fracturas ya eran irremediables.

Los verdes apostaban a una contienda interna más o menos pareja, pero que legitimara a Eduardo Ramírez; este domingo, a la hora de presentar su renuncia, el grupo de 14 diputados subrayaron que merecían un proceso de selección abierto y democrático.


Por otro lado, no es suficiente el argumento de que según las más recientes encuestas de preferencias electorales Albores podría dar batalla a Morena, que llevará como candidato a otro cercano colaborador de Velasco, el presidente del Tribunal de Justicia, Rutilio Escandón. Las cifras no dan a final de cuentas: tanto Albores como Ramírez suman, pero a su vez restan de manera importante, en las proyecciones frente al partido que encabeza Andrés Manuel López Obrador.


La solución está tan lejos y tan cerca. Expertos y columnistas locales y nacionales coinciden que en Chiapas debe ir un candidato bajo la coalición PRI -Verde-Nueva Alianza para enfrentar a Morena, sobre todo que sea neutral a “las grillas” y resentimientos. 

El nombre donde convergen esas características es Luis Armando Melgar, senador también por el partido Verde; además de su trayectoria profesional y política, sin un legado político familiar ambiguo, cuenta con la capacidad de establecer las suficientes cadenas para detonar la economía chiapaneca. Es decir, puede ser visto como un factor transformador en el estado, pero sin desbordamientos o riesgos de mayores enfrentamientos.


Alguien en el PRI debería encender los focos amarillos: no tener a Chiapas como un triunfo medianamente seguro, que le proporcione a José Antonio Meade un millón de votos como sucedió con Enrique Peña Nieto en 2012, pone en riesgo la base de voto duro tricolor; hasta ahora, tanto priistas como verdes resentidos por el conflicto interno podrían girar su preferencia a Morena, en la jornada crucial del 1 de julio.