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Cuartoscuro

Gobernadores salientes con reto de reconstruir y avanzar a 2018

Vie 29 Septiembre 2017 20:18

Como en pocas ocasiones, gobernadores se enfrentan a un cierre por demás complicado en sus gestiones. Al reto político y administrativo que significa la transición al nuevo gobierno, se agrega la contingencia por los sismos de septiembre. Una combinación por demás explosiva de viejas y nuevas carencias, junto con las demandas sociales.

El panorama cambió en apenas dos semanas para Graco Ramírez en Morelos, Miguel Ángel Mancera en Ciudad de México, Manuel Velasco en Chiapas y Antonio Gali en Puebla. El cálculo que podrían haber tenido para un cierre medianamente exitoso, que alimentara en algunos casos otro tipo de aspiraciones ya no es el mismo.

Graco Ramírez enfrenta la mayor contingencia de su gobierno, en medio de una evidente campaña de “guerra sucia” por parte de diversos sectores que de manera consistente en su sexenio lo han confrontado; el asunto se torna delicado por las acusaciones de retener la ayuda a los damnificados. Un golpeteo constante a su imagen que pone muy cuesta arriba las intenciones de contender dentro de su partido por la candidatura presidencial.


Un escenario similar enfrenta Miguel Ángel Mancera que se potencializa por el gigantesco reto que representa resolver los daños en la capital e iniciar cuanto antes el proceso de reconstrucción. Como jefe de gobierno está en la primera línea de los reflectores para tomar acciones efectivas, expeditas y contundentes que lo coloquen como un político que puede enfrentar crisis y dar soluciones. Solo así mostraría, dicen los expertos, que tiene “el tamaño” para aspirar a 2018; el tiempo juega en su contra.


Manuel Velasco es la gran incógnita, pues ante los rezagos ancestrales que enfrenta buena parte de la población chiapaneca se agregan los efectos negativos de este desastre, sobre todo el del 7 de septiembre. Una correcta distribución y aplicación de la ayuda federal hasta donde sea visible, podrá ser el mejor cierre de su administración en una entidad de contrastes.


Finalmente, Antonio Gali quedará marcado en su “mini-gubernatura” de haber enfrentado este desastre con el escaso margen que le da una gestión de apenas dos años. Más pronto que tarde deberá lidiar con las fuerzas panistas y priistas que volverán a disputarse la entidad, sin que se le acuse de favorecer a uno de los bandos.


Todos ellos quedarán inmersos en las luchas políticas de los distintos partidos locales y nacionales, de acuerdo con la importancia de su entidad. Hasta el tabasqueño Arturo Núñez, quien tendrá frente a sí el claro interés de Andrés Manuel López Obrador para que Morena se haga de la entidad.

Los intereses se harán más que evidentes en el momento en que el Gobierno Federal entregue los recursos a la población para la reconstrucción. Es de esperarse todo tipo de acusaciones, pues el panorama es distinto en las entidades involucradas desde Estado de México, pasando por Puebla hasta la capital. Un inédito fin de administración que puede marcar la transición hacia 2018.