Elecciones 2018
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Cuartoscuro

Osorio y Meade, las dos caras de preferencias del PRI a 2018

Lun 30 Octubre 2017 18:20

En el camino del PRI para definir a su candidato presidencial dos punteros marcan la tendencia, a pesar de que se habla de una quinteta de aspirantes. Miguel Ángel Osorio Chong y José Antonio Meade comparten el carácter ideal que debería tener el futuro contendiente: fortaleza en las encuestas y recibir amplias simpatías en los sectores involucrados en la designación.

Lo inédito de este proceso en el partido, y que quedará marcado para los registros, es que hay un aspirante  que por su exposición y su actuación pública se mantiene firme en las preferencias electorales de manera consistente; y hay otro que va ganando simpatías evidentes, es bien recibido en los eventos y su carisma comienza a ser un factor a su favor, aunque esto no se vea reflejado en los números.


Las encuestas recientes que se han publicado en diferentes medios presentan a Miguel Ángel Osorio Chong como el priista con mayores preferencias; con al menos 8 puntos de diferencia con su más cercano contendiente dentro del partido, parecería una apuesta segura. El panorama cambia de color al presentarlo frente al puntero general de todos los aspirantes, Andrés Manuel López Obrador: ahí la distancia es de 12 puntos.


Con Meade Kuribreña, si a los números nos atenemos, “el abismo” frente al tabasqueño es de 10 puntos; dentro del Revolucionario Institucional incluso puede llegar hasta el tercer lugar de preferencias por cuestión de décimas. Pero a nivel público, el titular de Hacienda genera ovaciones en las audiencias donde se presenta y un ambiente de calidez y cercanía.

Para muestra lo ocurrido en las distintas “pasarelas” donde el funcionario ha participado; la más reciente en la Novena Sesión Presencial de la Escuela Nacional de Mujeres Priistas en el Estado de México este fin de semana pasado, donde fue recibido con porras por al menos mil mujeres que coreaban su nombre. Durante sus intervenciones las cuales fueron más que bien recibidas al subrayar que “México no va ser lo que puede ser hasta que las mujeres tengan una participación plena y comprometida”.



El tema no es menor y va más allá de solo números y carisma evidente, pues en la balanza final para decidir se tendrá que tomar en cuenta multitud de variables: capacidades, conocimiento, aptitudes, lectura de la realidad política, social, económica del país y del mundo. 

Si la coyuntura fuera diferente, cualquiera de los dos podría enarbolar los objetivos, necesidades y aspiraciones del PRI en la segunda década del siglo XXI y más allá; pero para 2018 el reto es complicado por decir lo menos.

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