Elecciones 2018
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CUARTOSCURO.COM

Por emergencia, ‘silencio’ obligado de varios presidenciables

Jue 28 Septiembre 2017 19:33

Sin duda la narrativa de la elección presidencial de 2018 se ve afectada por los sucesos de este septiembre de 2017. Una tregua no declarada por elemental decoro cívico y político, obliga a un replanteamiento de las estrategias; el impacto es diferente de acuerdo al personaje, el nivel de conocimiento y si tiene o no el respaldo de una fuerza política.

Luego de los días de mayor crisis, viene un tramo por demás complicado: que al retomar sus apariciones y declaraciones públicas, no tomen como bandera o aprovechen de manera flagrante el momento delicado que vive buena parte de la sociedad.

Quienes están más expuestos y atraen mayores reflectores son los miembros del gabinete presidencial señalados por los propios líderes y la vox populi como los principales aspirantes. Es inevitable que por su labor no se vea en primera fila a José Antonio Meade de Hacienda, Miguel Ángel Osorio Chong de Gobernación, Aurelio Nuño de Educación y José Narro de Salud.

Como nunca antes en el sexenio, y tal vez en su carrera como funcionarios, su desempeño y los resultados que generen para resolver la crisis que se vive por el desastre definirán su futuro político. La imagen misma del PRI se pone en juego, a pesar de toda la construcción hecha en los años recientes; si no hay resultados concretos el pronóstico puede ser en extremo negativo.


En el caso de Andrés Manuel López Obrador se le observa contenido, dentro de la discusión por el dinero que podrían aportar los partidos políticos; pese a ello no deja de asumir cierto protagonismo con el supuesto Fideicomiso “Por los demás” y el deslinde que esto representa con las estrategias de las otras fuerzas políticas.

Desde ya podemos anticipar el germen de una polémica por el manejo discrecional de esos recursos; distintos analistas y columnistas políticos adelantan que su plan tiene la doble vertiente de aprovechar esta “independencia de recursos” para su proyecto y de que si se le prohíbe o se le critica, López Obrador dirá que atacan “su noble causa”.


En el caso de los panistas, la mayor exposición la obtiene sin duda Ricardo Anaya en su calidad de dirigente nacional y como la principal cabeza en la lucha porque se defina cómo los partidos puedan legalmente aportar recursos al apoyo a los damnificados. Una vez más es la imagen más visible de la causa blanquiazul; Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle se ven acotados al no tener un cargo formal y corren el riesgo de que se les malinterprete su intención de una mayor actividad para ayudar a los afectados.


Situación todavía más enredada se vive en el ámbito perredista, donde Alejandra Barrales, para regocijo de sus críticos, aparece como una comparsa en la lucha del Frente Ciudadano por establecer el camino de los dineros partidistas.

Y si metemos en este contexto a Miguel Ángel Mancera, él está 100 por ciento dedicado a atender lo que le corresponde como jefe de gobierno capitalino; la efectividad de sus planes y acciones serán inherentes a las aspiraciones que aún pueda guardar para 2018 pero ahora el tiempo juega en su contra.


Donde se observa un escenario más complicado es para los eventuales aspirantes independientes. Al depender de sus propios recursos o de “la buena voluntad” de los medios de comunicación que los ponían en la escena pública, ahora se encuentran prácticamente desaparecidos.

Solo Pedro Ferriz De Con recibe una bocanada de aire con su presencia en el INE para presentar la solicitud formal para participar en el proceso; si bien el plazo apenas inicia, el efecto de esta aparición se acrecienta por ser el primero y el único aún dentro de la “marea informativa” por el desastre.