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Banqueros sacaron virtudes y tensiones de los candidatos

Vie 09 Marzo 2018 20:53

José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador hicieron evidentes ante los banqueros reunidos en Acapulco sus ideas y su imagen del país, las instituciones y de los actores económicos fundamentales. Hubo quien se sintió en su ambiente más favorecedor y bien pudo llevarse “el aplausómetro”, otro que insistió en ser reconocido por su oposición, así como el que solicitó que confiaran en él aunque al final el inconsciente le traicionó.

Como una auténtica pasarela, en la 81 Convención Bancaria con apenas unos minutos de diferencia fueron presentándose los tres candidatos que encabezan las tres coaliciones registradas oficialmente; un momento fundamental para quienes controlan el sector bancario para que refuercen o cambien su postura rumbo a quién debe encabezar el país los próximos 6 años.


Es así que José Antonio Meade fue enfático al señalar que “un presidente debe someterse al marco de las leyes y estar dispuesto a ser auditado”. Habló de temas como Estado de derecho, combate al uso de armas y a la corrupción; esto le permitió “jugar” con la postura de Anaya al advertirles que quien diga “ ‘yo voy a meter a fulano o a zutano a la cárcel’, no entiende de Estado de derecho”. El “aplausómetro” estalló cuando aseguró que “metería las manos al fuego por los presentes” pues como funcionario conoció a buena parte de ellos.


En su turno, Ricardo Anaya apostó a mantener sus posturas, sus ideas y sus objetivos. Destacó que la PGR debe transitar a una Fiscalía General independiente para que se deje de “utilizar con fines políticos como se hace actualmente”. Como si la ocasión fuera un “muro de lamentaciones” aprovechó para explicar la situación en la que se le acusa de lavado de dinero; también hubo críticas al Congreso y al actual modelo de seguridad pública.


Andrés Manuel López Obrador sabía que el auditorio que tenía enfrente era escéptico a su figura y a sus conceptos. Por eso no dudó en realizar aclaraciones:  aseguró que, en caso de ganar, “no se va a afectar a la banca en nada”: planteó que “se requiere de una banca fuerte en el país”: insistió en que habrá “un gobierno austero, pues se bajarán los sueldos de los altos cargos públicos”. Cuando todo iba bien, dejó una estela de dudas al señalar que si hay fraude electoral “alguien soltará al tigre” y él mejor se irá a su rancho.


Tres posturas diferentes, tres visiones de país, tres momentos de hacer política ante quienes son un factor fundamental en lo económico y de influencia en otro ramo de decisiones. En las próximas semanas y ya en torno al primer domingo de julio seguramente se hará sentir hacia dónde consideran los banqueros que debe dirigirse el país; uno de los actores que se hará escuchar a través del voto.

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