Presidencial
Meade amlo anaya
Decidir sobre incertidumbres
Mié 14 Marzo 2018 00:00

Por: Roberto Gil Zuarth

Una elección no sólo se trata de escoger a las personas que nos representarán. La función del voto es mucho más que habilitar a un conjunto de personas para que tomen decisiones. La democracia política es, también, una maquinaria que hace posible la rendición de cuentas. Un conjunto de dispositivos para premiar o castigar a los que ejercen temporalmente el poder. El mecanismo para sustituir a los malos gobiernos sin costos ni trastornos sociales. 

Pero esto no es todo. Si bien las elecciones periódicas, la competencia equitativa y el voto libre son las condiciones necesarias para que una democracia exista, también es cierto que, sin auténtica deliberación sobre los problemas de la convivencia y sus posibles soluciones, la calidad de la democracia estará en entredicho. En efecto, una democracia en la que no se discuten posiciones y agendas no fija con claridad la dirección de la acción colectiva; es decir, es incapaz de resolver lo que se debe conservar y lo que debe necesariamente cambiar. 

Las precampañas han servido de muy poco para saber qué representa cada candidato. Además de la evidente simulación de la ley -las precampañas se crearon para que los partidos eligieran democráticamente a sus candidatos y no para legitimar los dedazos y las imposiciones-, estos últimos meses han sido de monólogos irrelevantes e intrascendentes. La gran mayoría conoce las tonadas de las canciones, el talento de Yuawi y algún par de slogans, pero muy poco sobre lo que los candidatos piensan sobre la violencia, la corrupción, la desigualdad, la exclusión de las mujeres, el futuro del TLC, la globalización y todo ese largo etcétera que nos debe ocupar. El saldo que queda es de una tensión creciente: unos y otros se amenazan con la cárcel, en lugar de proponer cómo transitar hacia un sistema de justicia que no esté capturado por intereses políticos. El balance más evidente es el de las fugas y los tránsfugas: partidos que pierden y ganan militantes como si se tratara de fichajes futbolísticos. La fotografía de la temporada es la guerra de encuestas para descifrar quiénes jugarán la final. 

Las campañas serán más de lo mismo si los ciudadanos no exigimos definiciones. La calidad de la democracia depende de la cantidad y calidad de información con la que contemos para decidir. Debemos conocer a los candidatos, pero también lo que están dispuestos o no a hacer. Es mucho lo que está en juego como para que nuestro voto se pierda entre incertidumbres. 

Abogado.

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