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Patrimonio, ‘arma secreta’ vs Anaya, AMLO y Meade en campañas
Jue 08 Febrero 2018 20:46

Una de las armas favoritas en la guerra sucia de la política es evidenciar el patrimonio “sospechoso” del rival. Quien lo ha sufrido en estos días es el precandidato presidencial Ricardo Anaya, pero el tema ha sido recurrente con Andrés Manuel López Obrador a través de los años; José Antonio Meade lo ocupa  para su beneficio pese al escepticismo que genera.

Verdad de perogrullo entre los mexicanos: si hay un patrimonio, llámese casas, terrenos, propiedades, autos o joyas, cabe la sospecha de haber sido adquirido de maneras poco honestas, en una cultura que castiga el éxito. Esto se “comprueba” con las historias de políticos cuya corrupción los llevó a amasar grandes fortunas: de Arturo Durazo Moreno en tiempos de José López Portillo a Javier Duarte en la actualidad.


Por ello en tiempos electorales se vuelve por demás atractivo, como un auténtico misil al cuartel general, presentar datos y testimonios que ponen en duda el actuar y las posesiones de algún rival. Ricardo Anaya lo ha padecido: desde el tren de vida que llevaba como líder panista que lo obligaba a viajes recurrentes a Atlanta, Georgia, hasta los recientes señalamientos de ocupar una fundación para beneficios inmobiliarios.

Esto ya tiene repercusiones en sus actividades proselitistas. En Lagos de Moreno, Jalisco, donde se reunió con militantes del PAN y de Movimiento Ciudadano, un grupo de personas le exigió aclarar el escándalo de presunto enriquecimiento ilícito; surgieron pancartas que cuestionaban su patrimonio, ante lo cual Enrique Alfaro salió en su defensa y arremetió contra el precandidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador.


Precisamente con el tabasqueño es un “issue” recurrente saber de qué vive exactamente; no detalla qué pasó con cuatro propiedades que tenía en 2000 y ahora ya no. Dice no tener bienes y ganar 50 mil pesos; de hecho en su declaración 3de3 arroja un “no” para casi todo.

Al respecto José Antonio Meade es una incógnita, para pesar de sus críticos: debió presentar su declaración ante la Secretaría de la Función Pública al inicio de cada cargo que tuvo y en mayo de cada año. Ahora asegura que él no tiene riquezas y no ha cometido nunca un desfalco.

Por ello puede hablar al respecto del escándalo de Ricardo Anaya; sostuvo que todo funcionario público debe ser consistente entre los ingresos que percibe, lo que declara públicamente, lo que gasta y las propiedades que ostenta. Resaltó que, precisamente, esa coherencia es lo que está al centro de la iniciativa "Ley Meade" que presentó.


La discusión quedará en suspenso al cierre de las precampañas, con amplias nubes de dudas y suspicacias. Y así arrancarán las actividades formales de proselitismo el 30 de marzo, con un campo fértil para que el patrimonio sea ocupado una y otra vez para desacreditar al rival.


Patrimonio, principal arma de líderes de partidos para atacarse