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Renuncia a partidos, golpe y estrategia de precandidatos

Mar 23 Enero 2018 20:34

La temporada de cambios entre políticos, de un partido a otro, inició desde semanas atrás. Pero en estos días, ante el final cercano de las precampañas, obedece casi a una situación “natural” de la política mexicana cada 6 años: el reacomodo bajo un sentido pragmático a ultranza. 

Los expertos y columnistas advierten que no es tanto quiénes dejan qué partido: es el ruido que generan alrededor de un aspirante o causa política para crear una sensación de fortaleza. Por supuesto esto tiene también sus propios riesgos.

Como hemos dado seguimiento en Político.mx, es Andrés Manuel López Obrador quien desde el último tercio de 2017 ha conjuntado la mayor parte de cuadros e integrantes decepcionados de su partido de origen. Baste recordar brevemente al grupo de senadores que eran del PRD, al líder de una de las corrientes como era René Bejarano, así como otros provenientes de PRI, PVEM y Movimiento Ciudadano.


La diferencia ahora es la sorpresa mediática que se genera con nombres como la expanista Gabriela Cuevas, o René Fujiwara nieto de Elba Esther Gordillo, quienes se suman al proyecto de López Obrador; la trampa aquí es que apenas unos días antes el precandidato lanzó el llamado a panistas y otros políticos a integrarse: el resultado a fin de cuentas es que “se hace efectivo” ese poder de convocatoria.


Para el PAN de Ricardo Anaya es una “época de orfandad y abandono”, en la que se apuesta a la “fortaleza” que da la coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano. Las luces de alerta ni siquiera se encienden porque el control de daños es solo minimizar las salidas, sin advertir la sensación de debilidad que dejan.


Por supuesto que en los cambios hay intereses personales y políticos, tan válidos o criticables como los que ocurren en el otro sentido: los personajes que han llegado al equipo del precandidato priista, José Antonio Meade. Como se ha dicho, y seguro así será, veremos operando a Javier Lozano (de hecho ya lo es como “la primera línea de defensa” contra AMLO), y luego a Julio Di-Bella; pero en estos casos, el artificio mediático no parece extenderse demasiado. Aquí la apuesta sí es a la efectividad.


El reto, sobre todo con los “neomorenistas”, es que puedan articularse en torno a la causa y no solo recibir la postulación para ser un nombre conocido más. Otros advierten el inminente choque entre principios y realidades: qué ocurrirá a la hora de aplicar sus políticas de austeridad y en favor de los pobres, López Obrador enfrenta resistencias por los que apuestan por reformas, atracción de inversiones y libre empresa. Lo que hoy funciona para atraer reflectores, tarde que temprano deberá cobrar facturas.

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