Presidencial
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Voto útil versión 2018: hacia dónde iría

Mié 25 Abril 2018 21:02

A estas alturas de la contienda electoral ya se hacen llamados al “voto útil”; por un lado están los optimistas a favor de Ricardo Anaya que ante su desempeño en el debate presidencial del 22 de abril apuestan a que los priistas “desencantados”, así como a los indecisos, lo apoyen y así alcance a Andrés Manuel López Obrador. Solo que la ecuación electoral de esta contienda tiene otras complicaciones.

Aquí dos definiciones para saber de qué hablamos al mencionar “voto útil”:

-”Una parte de los electores da la espalda a su opción original para apoyar a alguno de los dos candidatos mejor posicionados”: Pascal Beltrán del Río, director editorial de Excélsior.

-”Es una modalidad en la que predomina el cálculo utilitario del elector sobre sus preferencias ideológicas-identitarias. El votante elige una determinada opción para fortalecerla, concentrando en ella el voto, con el propósito de excluir al rival no deseado”: Aleardo F. Laría, periodista argentino.


Se trata a fin de cuentas de un voto estratégico que se define cuando el mapa electoral ya está definido y los ciudadanos tienen información proveniente de las encuestas de preferencias electorales que le permiten conocer cuál es la dirección que toman las tendencias.

Los expertos y analistas destacan también que este tipo de voto se activa sobre todo cuando se asiste a elecciones muy disputadas, de trascendencia histórica, y donde existe incertidumbre sobre los resultados. La elección presidencial de 2006 resulta emblemática, cuando los priistas decidieron apostar, por convicción propia o corporativa, sumar sufragios hacia Calderón para que no llegara López Obrador.

En la elección de 2012, la hipótesis es que un grupo de electores que pretendía votar por la panista Josefina Vázquez Mota le habría dado la espalda para otorgárselo a alguno de los candidatos que terminaron en los dos primeros lugares: Peña Nieto y López Obrador.


Ahora hay ciertas complicaciones, por la alineación que se hizo en las coaliciones, así como la narrativa de la actual contienda. Los columnistas ponen el acento en que los partidos ya no son referentes ideológicos: el PAN y el PRD se fusionaron en un frente, mientras que Morena se alió con el Encuentro Social y abrió sus puertas a figuras de la derecha.

De forma paralela el PRI  busca una campaña que  garantice la continuidad, mientras que la oposición aprovechan el hartazgo social y colocar el tema de la corrupción en el centro del debate; con esto las ideologías se quedan en un segundo plano.


La reciente encuesta de Reforma muestran que la segunda opción de una buena parte de los panistas ya no es el PRI, sino Morena, porque pesa más  el enojo que el miedo a un cambio de modelo económico. Es así que en realidad aún debe de haber margen para establecer si es necesaria esa estrategia del “voto útil” o simplemente las tendencias se hacen más marcadas hasta llegar frente a a boleta.

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