Elecciones 2018
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Cuartoscuro PRI debate: dedazo o elección abierta con riesgo de fractura
Lun 24 Julio 2017 19:06

Cada vez flota más en el ambiente de las asambleas estatales del PRI un sentimiento de rechazo al “dedazo” o designación directa para sus candidatos a las elecciones de 2018, incluyendo por supuesto su aspirante presidencial.

Lo cierto es que al menos desde hace al menos 20 años, en rigor, quien busca el mayor puesto político en el partido lo ha hecho a través de contiendas; además, los estatutos marcan que hay diversas opciones para definirlo. El “dedazo” ni siquiera está marcado como tal; por supuesto, hay algunas “formas y tradiciones” políticas que lo conforman.

En un breve recuento, los tres últimos aspirantes a la Presidencia por parte del PRI salieron de procesos donde contendieron dos o más precandidatos.


1999

 - Ante el equilibrio de fuerzas que se presentó entre el PRI y el presidente, se decidió que el candidato sería elegido mediante votación directa y secreta de militantes y simpatizantes, pero el ganador no sería el que obtuviera el mayor número de votos sino quien consiguiera el mayor número de distritos.

- Francisco Labastida ganó con 272 distritos.

- Roberto Madrazo, 19 distritos.

- Manuel Bartlett, seis distritos.

- Humberto Roque, ningún distrito.

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2005

Luego de hacerse del control del partido, Roberto Madrazo enfrentó desde el 2004 el llamado Tucom (Todos unidos contra Madrazo); sus fundadores Diódoro Carrasco y Genaro Borrego, sumaron a Tomás Yarrington, Eduardo Bours, Natividad González Parás y al senador y líder de la bancada priista, Enrique Jackson. Su primera petición fue que Madrazo renunciara a la presidencia del CEN.

Sin embargo, se volvió a abrir el esquema de contienda. En ese entonces Arturo Montiel se hizo de la precandidatura tras el aplastante triunfo del PRI en el Estado de México; sin embargo, las revelaciones de su inexplicada fortuna lo hicieron declinar por "la unidad del partido". El grupo anti-Madrazo se desdibujó y el tabasqueño ganó la interna a Everardo Moreno, un candidato testimonial.

Roberto Madrazo candidato PRI 2006


2011

El 19 de septiembre de 2011, tres días después de concluir su gestión como gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto manifestó públicamente su intención de contender por la candidatura de su partido. Ante ello, Manlio Fabio Beltrones llamó a respetar los acuerdos y reglas fijadas por el partido para la elección de candidato.

El 8 de octubre de 2011 el Consejo Político Nacional del PRI aprobó por unanimidad que la elección de su candidato a la Presidencia sea por consulta abierta a la población. El 21 de noviembre Manlio Fabio Beltrones declinó su participación en la contienda; al cerrarse el registro el 17 de diciembre, Peña Nieto recibió la constancia como candidato.

EPN obtiene la candidatura 2012


Es con este recuento que podemos ver la siempre buena intención de que haya una verdadera contienda interna priista; las circunstancias han llevado a otras resoluciones.

En esta ocasión, rumbo a la Asamblea General del 12 de agosto, 18 asambleas estatales aprobaron que se hagan ajustes a los estatutos para que sean escuchadas las bases. Sin embargo, hasta ahora solo el partido en Jalisco aprobó una propuesta para que esa consulta se haga de manera directa con una elección entre la militancia.

Tendrá entonces que revisarse con qué fuerza llegará para entonces la idea de la consulta. Algunos expertos, columnistas y destacados militantes señalan que se percibe un impulso un tanto similar al de 1987 con la Corriente Democrática.


Por lo pronto algunos liderazgos también ponen el dedo en que se tienen opciones, incluso que el candidato presidencial sea un “simpatizante” de esa fuerza política y no un militante.

César Camacho, coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, recordó que los estatutos del partido permiten varias posibilidades: como los usos y las costumbres de las comunidades indígenas, hasta la vía del Consejo Político, municipal, estatal, nacional o por Asamblea de Delegados.



Hay una realidad que cada vez pesa más: la designación del candidato presidencial tiene que gustar y convencer a militantes, seguidores y sectores, mostrando la suficiente fuerza para ser competitivo ante un entorno cada vez más hostil y contrario al PRI. Para muestra la más reciente encuesta de preferencias publicada en un diario nacional.

Quién o quiénes tengan la decisión final del método o designación tendrán que hacer la lectura correcta de este momento político. Equivocarse puede ser el principio del fin hacia julio de 2018.