El enemigo equivocado

El presidente López Obrador tiene una especialidad como político: la construcción de enemigos. Lo hizo durante décadas con las etiquetas de la "mafia del poder" y del "PRIAN"

El enemigo equivocado
El presidente López Obrador tiene una especialidad como político: la construcción de enemigos. Lo hizo durante décadas con las etiquetas de la "mafia del poder" y del "PRIAN" y lo ha hecho desde el día uno, ya como presidente. Es así que hemos visto que se ha lanzado contra la prensa, los activistas, los intelectuales, los beneficiarios de fideicomisos, y en su más reciente capítulo, contra los miembros de la comunidad científica nacional. Habrá quien diga que no es así, que no es contra todos sino con algunos, y que ni siquiera es él sino la fiscalía, la autónoma fiscalía.
Solo que cualquiera que haya puesto atención en estos casi tres años, habrá notado que el ataque desde Palacio hacia esos grupos no es nuevo. Los ha acusado de ser privilegiados, de hacer turismo académico y de no producir conocimiento.Hay que decirlo claro, el Presidente ha despreciado a este importante grupo una y otra vez.
En el capítulo de las últimas semanas no hay nada nuevo ni en las ofensas ni en el modus operandi, solo que esta vez se han equivocado con el enemigo seleccionado.
Porque a diferencia de otros, éste no padece de una mala reputación; porque en contraste con otros pretendidos villanos, esta vez la defensa ha sido clara y casi unánime, desde el rector de la UNAM, hasta diversas universidad privadas como la Iberoamericana, han alzado la voz para denunciar el abuso del poder. Y porque esta vez, por más que los propagandistas tratan de arropar a las acciones de gobierno, la falta de evidencia de las acusaciones ha sido señalada hasta por el propio Poder Judicial, que en al menos dos ocasiones le ha marcado el límite al intento de abuso de poder.
Esta vez el presidente ha perdido el debate, y ni siquiera su lamentable lectura de un tuit agrediendo a su esposa -escrito, por alguien que no es ni siquiera investigador del SNI, menos de los señalados por la FGR - le servirá para cambiar la percepción. La pregunta ahora es qué harán el presidente y su fiscal. ¿Entenderán que en este caso lo prudente es dar pasos atrás, o como suele ser el sello de la casa, redoblarán la apuesta?
Por el bien del país, ojalá prive la sensatez, solo que ante lo visto hasta ahora es más probable que eso quede solo como un deseo y no como la realidad. 
@MarioCampos