Fake News

En un país donde el ejercicio periodístico es una profesión de alto riesgo y los periodistas son espiados por personajes del poder político y amenazados por los integrantes del crimen organizado, llega a México la serie Fake News.

Fake News
Fake News

El periodismo es servicio y transparencia, sin censura: José Martí

En un país donde el ejercicio periodístico es una profesión de alto riesgo y los periodistas son espiados por personajes del poder político y amenazados por los integrantes del crimen organizado, llega a México la serie Fake News.

En Palacio Nacional hay incomodidad por la realización de un periodismo independiente, crítico y al servicio de la sociedad que a lo largo de los años ha descubierto temas de corrupción y abuso de autoridad como la Estafa Maestra, la Estela de Luz, la Casa Blanca y los escándalos de corrupción en Pemex, Oceanografía y Odebrecht.

En todos los casos, fueron los periodistas de investigación mexicanos quienes desnudaron los mecanismos de los fraudes, los personajes involucrados y la participación de instituciones en el encubrimiento de los delitos.

Sin esas investigaciones de largo aliento y gran calado, la sociedad jamás habría conocido los ilícitos y excesos cometidos por presidentes, secretarios de Estado, gobernadores, legisladores y todo tipo de funcionarios públicos, ni el tamaño de las redes de complicidad existentes.

Fueron investigaciones documentadas que provocaron enojo y rechazo de la clase gobernante, porque sus tropelías fueron exhibidas sin censura, durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari (PRI), Ernesto Zedillo (PRI), Vicente Fox (PAN), Felipe Calderón (PAN) y Enrique Peña Nieto (PRI).

Desde luego que para los gobernantes resulta más fácil encontrar una prensa a modo, como los personajes que todos los días acuden a las conferencias matutinas, para formular preguntas que parecen pagadas por grupos de interés, empresas, sindicatos o políticos.

El periodismo no es neutral cuando lo que está en juego es la democracia, las libertades y los derechos humanos. Desde nuestras trincheras seguiremos denunciando los actos de corrupción, represión y muerte, aunque nuestras investigaciones periodísticas resulten incómodas para los hombres y mujeres que detentan el poder político y económico, así como para los criminales.

En México matan, amenazan, secuestran, desplazan e intimidan periodistas y en lugar de salvaguardar la integridad de las mujeres y hombres que hacen periodismo, en Palacio Nacional ya hay una edición semanal para combatir las Fake News. Ayer tuvo lugar el segundo capítulo de ese bochornoso e indigno ejercicio contra la prensa, los periodistas, columnistas y analistas.

Lo que hemos presenciado es un linchamiento sistemático de periodistas críticos, una campaña de desprestigio contra el periodismo de investigación. Así es como pretenden callar las críticas y distraer la atención del desabasto de medicamentos oncológicos, del aumento de contagios de Covid, el lento avance de la campaña de vacunación, la inflación, el precio de la tortilla, las masacres y balaceras que se registran en todo el país y la larga cadena de errores de un gabinete inexperto.

En lugar de hostigar a la prensa, deberían recordar que el Estado mexicano está obligado a garantizar la libertad de expresión, a salvaguardar la integridad de los periodistas y a investigar los delitos contra la prensa, para acabar con la impunidad.

Te puede interesar:
Alerta máxima