Gasolina e ingresos

Una columna de Sergio Sarmiento. Ya el gobierno no está recaudando IEPS por las ventas de gasolina Magna, y muy poco por la Premium o por el diésel.

Gasolina e ingresos

Quizá el debate público se ha centrado en José Ramón López Beltrán, el hijo del presidente, y su lujosa residencia en Houston, Texas; pero el asunto de fondo en estos días es otro. Desde el 12 hasta el 18 de febrero el impuesto especial sobre productos y servicios (IEPS) de la gasolina Magna está teniendo un “estímulo fiscal” de 100 por ciento. En otras palabras, el gobierno no está cobrando este gravamen, que formalmente se ubica 5.4917 pesos por litro. 
Solo la Magna tiene un descuento de 100 por ciento, pero otros combustibles están gozando también de estímulos fiscales enormes. La gasolina Premium tiene esta semana uno de 83.49 por ciento, el diésel otro de 89.64 por ciento. 
Quizá el gobierno no está dando realmente un “subsidio” a la gasolina, pero sí está dejando de recaudar uno de los impuestos más eficientes y beneficiosos para el ambiente que tenemos. 
En 2021 el IEPS de los combustibles representó un ingreso de 222,771.2 millones de pesos para el gobierno federal. En 2020, cuando los precios de las gasolinas estuvieron en sus niveles más bajos en años, la cifra ascendió a 299,665 millones de pesos. 
En un momento en que el gobierno dice que está combatiendo la evasión, y que no tiene recursos para nada, ni siquiera para medicamentos para los niños con cáncer, ¿por qué tendría que sacrificar entre 200 mil y 300 mil millones de pesos anuales para dar descuentos en el impuesto a las gasolinas? Este es un estímulo que beneficia principalmente a los ricos y a las clases medias. La razón es política: el presidente prometió no subir el precio de las gasolinas. 
Esta promesa era relativamente fácil de cumplir cuando el precio de la mezcla mexicana de exportación estaba por debajo de los 50 dólares por barril, como lo estuvo durante la mayor parte del 2020. En 2021 el costo fue mucho mayor, ya que los precios oscilaron entre 50 y 75 dólares por barril. Con el precio a 84 dólares, como el pasado 10 de febrero, el gobierno ya no puede siquiera cobrar el impuesto a la gasolina porque los precios superarían los 25 pesos por litro. 
Lo paradójico es que, aunque México es (todavía) un país productor y exportador de petróleo, los altos precios del crudo se están convirtiendo en un lastre para los ingresos públicos. Ya el gobierno no está recaudando IEPS por las ventas de gasolina Magna, y muy poco por la Premium o por el diésel. Si suben más los precios del crudo, Hacienda tendrá que subsidiar directamente los precios de la gasolina. Pero es inaceptable que mientras se ordenan recortes en el gasto público más indispensable, el gobierno prefiera usar el poco dinero disponible para apoyar los precios de la gasolina. 
Twitter: @SergioSarmiento