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Foto: lopezobrador.org.mx

AMLO y Ebrard con la mira puesta en China, ¿y EUA?

Vie 23 Noviembre 2018 14:06

Por Maru De Aragón

El proteccionismo, las guerras comerciales, los movimientos 
antiliberales y la difícil relación con el actual dirigente de Estados Unidos han
 obligado a México a replantearse de manera urgente la necesidad de diversificar
su comercio. La relación comercial entre México y Estados Unidos ha sido motivo de
innumerables ataques por parte de Donald Trump, por considerar que ha
perjudicado seriamente a la economía de su país con la pérdida de empleos, el
éxodo de fábricas y un abultado déficit comercial. De ahí su insistencia, desde la
campaña presidencial, en renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del
 Norte, TLCAN, rebautizado como T-MEC.


La larga y difícil renegociación provocó una gran incertidumbre en México debido
a la enorme dependencia que tiene nuestra economía de la Unión Americana. A
pesar de tener acuerdos comerciales con más de 40 naciones, cerca del 75% de
las exportaciones mexicanas se destinan a Estados Unidos y Canadá; mientras
que el 4% se dirigen a la región Asia-Pacífico y tan solo el 2% a China, la
segunda potencia mundial donde vive el 60% de la población del planeta.
La posibilidad de que se cancelara este tratado llevó a expertos y académicos a
hacer un llamado a las autoridades para volver los ojos hacia el Oriente y
diversificar el comercio y la inversión extranjera con Asia, en particular con China.
 El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo llamaron también a dar
prioridad a la diversificación de los mercados de exportación para disminuir la
dependencia de EUA.

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Pese a que en octubre se alcanzó un acuerdo con Estados Unidos y Canadá, el T-
MEC, el gobierno que entrará en funciones el 1 de diciembre comenzó, desde
agosto, a sostener encuentros con representantes de varios países de la región
Asia-Pacífico con quienes ha hablado de proyectos de inversión y de incrementar
la relación comercial.

En este sentido, Marcelo Ebrard Casaubón, futuro Secretario de Relaciones
 Exteriores, declaró que uno de sus objetivos será la diversificación del comercio
 con las naciones de esa región, las cuales, según explicó, son las más exitosas
del mundo con crecimientos económicos por arriba del 4%. “El crecimiento en los
próximos años se dará en Asia”, dijo Ebrard.


La importancia de la región Asia Pacífico en el tablero internacional es indudable.
Para la mayoría de los investigadores, el siglo XXI será el siglo de Asia.
Según un estudio publicado por los investigadores Alfonso de María y Campos y
Alejandro Ramos Cardoso, en esa zona vive la mitad de la población del mundo,
concentra más de un cuarto del comercio global y un tercio del PIB mundial. Aquí

se encuentran la segunda y tercera economías más grandes del planeta: China y
Japón y posee más de la mitad de las reservas mundiales de divisas.


La Secretaría de Economía informa que el intercambio comercial entre México y 
China se ha duplicado al pasar de 26 a casi 75 mil millones de dólares del 2006 al
 2016. El año pasado, el comercio bilateral creció cerca del 18% en comparación
con el año anterior con lo que México se ha colocado como el segundo socio
comercial de China en América Latina.

Las cifras son, sin lugar a dudas, positivas para los chinos. Pero para México la
 realidad es que, según la Secretaría de Economía, el saldo negativo de la balanza
comercial con el gigante asiático, está en su nivel más alto en los últimos 24 años,
es decir, México compra más a China de lo que le vende. Después de Estados
Unidos, China es el país al que México más le compra.


Un paso muy importante que se ha dado para la integración México-Asia fue el
 Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, TPP, por sus siglas en inglés.
 Las 12 naciones que lo integraban originalmente una de ellas México,
representaban el 40% del PIB, el 11 % de la población y el 31% de las
importaciones del mundo. Según un artículo publicado por Forbes, la gran
apuesta del TPP, promovido por el ex presidente Barack Obama, era fortalecer el
comercio entre naciones y hacer frente al poderío de China, el gran ausente en
este acuerdo. Beijing consideró siempre que este acuerdo era parte esencial de la
estrategia geopolítica de EUA para garantizar el dominio de Washington en la
región. No obstante, Trump no lo entendió así y en enero pasado, anunció el
retiro de su país. Los 11 países restantes representan ya no el 40% del PIB
 global sino solo el 13.5%.



Un artículo de la BBC señala que sin el liderazgo de Washington en el TPP, la 
intención de China será abrirse más al mundo creando acuerdos comerciales
para expandir sus exportaciones, inversiones e influencia a lo largo y ancho de
Asia, Europa y América Latina.
Los empresarios mexicanos han señalado que están dispuestos a intensificar la
relación comercial con China siempre y cuando se dé bajo igualdad de
circunstancias. Se quejan de que gran parte de la producción china es subsidiada
por el gobierno.


El panorama es sumamente complejo. México desea y trabaja ya en la
diversificación comercial pero en el camino se ha encontrado con obstáculos
difíciles de superar. Por un lado, hay un capítulo del T-MEC que prohíbe a los
socios firmar tratados con naciones que tengan prácticas comerciales desleales o
que no sean economías de mercado. De hacerlo, se daría por terminado este
acuerdo. Por otro, el T-MEC aún no ha sido ratificado por los Congresos de las
tres naciones. En EUA, donde los demócratas controlan ahora la Cámara Baja, su
aprobación está pendiente.


Las perspectivas son desafiantes para el nuevo gobierno encabezado por Andrés
Manuel López Obrador. Las guerras comerciales lanzadas por Trump contra 
China, la Unión Europea y sus aliados; México y Canadá, mediante la imposición
de aranceles, tendrán graves consecuencias para el mundo entero.
Queda por ver lo que ocurrirá a finales de este mes, en Argentina, en la Cumbre
 del Grupo de los 20. La Casa Blanca ha anunciado un encuentro entre Trump y el
presidente chino Xi Jinping.

Resulta paradójico, señala un artículo de Bloomberg, pero gracias a Trump, México y China podrían estar más cerca que nunca.

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