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Foto: Wikimedia Commons Elección intermedia EUA 2018: lo que está en juego
Mié 31 Octubre 2018 19:36

Lo que va a ocurrir el 6 de noviembre no es una elección intermedia en los Estados Unidos como las que ocurren a mitad del mandato presidencial. Analistas políticos dentro y fuera de esa nación coinciden que Donald Trump se enfrenta a un virtual “plebiscito” de su forma de gobernar y administrar; como pocas veces, será el punto de inflexión para saber si podrá seguir adelante con plena fortaleza o se acerca a tener un final de su presidencia bajo pronóstico reservado. Ganar cada lugar o cada escaño en el Congreso será crucial para republicanos y demócratas.

En disputa están 35 senadores, 435 miembros de la Cámara de Representantes y los gobernadores de 36 estados. Los republicanos ven seriamente amenazada sus mayorías en el Congreso, aunque es más probable que mantengan el control en la cámara alta.


Todo se concentra en un puñado de estados y de distritos que están muy peleados. De acuerdo con Joseph Bafumi, profesor de gobierno en el Dartmouth College consultado por la agencia Infobae, "los estados clave son aquellos en los que se eligen senadores, particularmente los que tienen competencias muy parejas. También son muy importantes los distritos legislativos con elecciones competitivas. Ellos son los que van a determinar quién obtiene la mayoría en cada cámara".

De manera por demás coincidente, estados fronterizos o con alta presencia de migrantes latinos pueden ser fundamentales. Entre los 43 distritos clave para modificar la cámara baja se destacan: 

- 6 en California.

- 3 en Minnesota, Nueva Jersey y Texas.

- 2 en Illinois, Iowa, Kansas, Michigan, Nueva York, Ohio, Virginia y Washington.


Expertos advierten que los demócratas se enfocaron en los distritos que están en manos de republicanos, pero que votaron por Hillary Clinton en las presidenciales de 2016; en el mismo sentido los republicanos se concentran en los que están bajo control demócrata, pero Trump ganó en 2016.

Tradicionalmente en esas elecciones votan entre un 10 y 20% menos que en las presidenciales: el tipo de votante es de mayor edad, más conservadores y de menor diversidad racial que en las presidenciales: un electorado más bien republicano con altas abstenciones entre las hispanos, afroamericanos, y gente joven.

Por ello los demócratas más que nunca han movilizado a sus electores y “atrapar” la ola de indignación generada por el polémico estilo y las políticas de Donald Trump, especialmente entre las mujeres, jóvenes y minorías raciales.


Los escenarios

El escenario más probable según los analistas es que los demócratas ganen la Cámara, pero los republicanos conserven el Senado. A partir de ahí se verían más audiencias y mayor supervisión parlamentaria; por ejemplo, revisiones sobre los negocios de Trump y citar a más funcionarios en el marco de la investigación rusa. También es posible que avancen algunas iniciativas de impeachment, pero se toparían con el Senado que es donde “se absuelve o se condena".


En un extremo si los demócratas obtienen un gran triunfo el día de la elección en ambas cámaras le cambiaría el panorama a Trump, su gobierno y los republicanos; al Congreso le costaría mucho aprobar leyes, sobre todo teniendo en cuenta la dificultad de esta administración para alcanzar acuerdos bipartidistas. Trump casi no podría impulsar nuevas leyes ni cubrir vacantes en los tribunales federales ni en otros cargos clave: quedaría muy debilitado a Trump hasta el final de su mandato y por supuesto estaría bajo riesgo del impeachment, donde se necesitan 67 votos en el Senado para aprobarlo.


En el otro péndulo de las probabilidades, si el Partido Republicano retiene el Senado y logra la hazaña de conservar también la Cámara de Representantes, Trump se vería fortalecido como nunca desde su toma de poder. Se sentiría con el aval para redoblar los esfuerzos en algunas de sus políticas más cuestionadas en materia comercial, migratoria y diplomática; cuestiones como la construcción del muro fronterizo prácticamente tendrían vía libre y el discurso xenófobo estaría más legitimado que nunca.


Cualquiera de estos panoramas políticos tendrá incidencias directas en la situación de los migrantes, de las comunidades hispanas, sobre todo la mexicana: y por supuesto en la relación que se va a establecer de manera real con el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Tarde que temprano los tuits matutinos no serán suficientes de uno y otro lado del Río Bravo.

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