Internacional
770_maduro_evo_daniel_030119.jpg
Cuartoscuro

Incertidumbre en América Latina en el 2019

Vie 04 Enero 2019 13:16

Por: Maru de Aragón

Incertidumbre es el término que mejor define el panorama de América Latina para este 2019, un año que planteará grandes desafíos para la región en su conjunto, desde México con un gobierno de izquierda hasta Argentina, sumida nuevamente en una grave crisis económica y financiera que podría ocasionar el regreso del peronismo al poder y Brasil, cuyo viraje político a la ultraderecha tendrá fuertes repercusiones internacionales. Sin embargo, en tres naciones gobernadas por la izquierda, el nuevo año será decisivo.

En Venezuela, la crisis política, económica y social es ya insostenible. Nicolás Maduro, quien gobierna esta nación desde el 2013 se impuso en las elecciones de mayo del año pasado. Pese a que Washington, la Unión Europea y varias naciones latinoamericanas calificaron estos comicios como “fraudulentos e ilegítimos”,  el 10 de enero Maduro iniciará su segundo mandato oficial por otros 6 años, hasta el 2025. Sin embargo, más allá del debate político, lo que más preocupa a los venezolanos es la situación económica. La escasez de alimentos y medicinas, la hiperinflación, el deterioro de los servicios básicos y el colapso del sistema de salud, han provocado una crisis humanitaria que ha ocasionado que la gente huya del país. Según la Organización de Naciones Unidas, 3 millones de personas han abandonado su patria. El Instituto Brookings de Washington advierte que esta cifra podría llegar a los 8 millones en un futuro cercano.

De acuerdo con la calificadora Fitch, el 2019 será otro año de Gran Depresión para este país sudamericano. El Producto Interno Bruto para el 2019 estará entre  -10.1% y -13.9 por ciento. Los riesgos serán mayores de continuar la caída en los precios del petróleo. El sector petrolero representa más del 90% de las exportaciones venezolanas. Fitch prevé que la producción de crudo caerá este año un 30% con lo que se limitará aún más el ingreso de divisas. Se espera también una fuerte devaluación del bolívar. En diciembre pasado, Maduro viajó a Rusia para solicitar su apoyo financiero. Cabe recordar que desde el 2014 Estados Unidos aplica sanciones a Caracas bajo el argumento de que el gobierno es una dictadura.

En Nicaragua, el gobierno encabezado por Daniel Ortega tiene al país en la cuerda floja debido al agravamiento de la crisis sociopolítica que estalló en abril pasado contra una reforma al régimen de seguridad social. Hasta ahora, cerca de 400 personas han muerto como consecuencia de la represión del exdirigente sandinista que, en 1976, encabezó la lucha contra la dictadura derechista de Anastasio Somoza. En opinión de los analistas, esta crisis ha evidenciado el hartazgo de la población y un claro agotamiento del modelo de gobierno de Ortega quien lleva en el poder 11 años  de manera ininterrumpida. El deterioro comenzó en el 2011 al violar la independencia de poderes, el respeto por los derechos humanos y las libertades individuales. Hay dos situaciones que preocupan mucho a los nicaragüenses en este inicio de año. En primer lugar, la economía. Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial pronostican una contracción del 4% del Producto Interno Bruto, habrá menos creación de empleos, menor consumo e inversión. El panorama  seguramente se agravará debido a que antes de que terminara el 2018, el Congreso estadounidense aprobó una ley que impedirá que el gobierno nicaragüense obtenga fondos financieros internacionales. Y en segundo lugar, las detenciones y acusaciones presentadas contra directivos de medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil que han cubierto, día tras día, las protestas contra Ortega. Como consecuencia, se espera un incremento en el número de nicaragüenses que huyen a otros países, principalmente a Costa Rica. Desde que comenzó la crisis, cerca de 40 mil personas han pedido asilo en ese país. Hasta ahora y pese a la presión popular e internacional, Ortega se ha negado a renunciar o a convocar a elecciones. 

Y en el Estado Plurinacional de Bolivia, país que goza de una economía sana, los problemas que se vislumbran son de índole política. El presidente Evo Morales, en el poder desde el 2006, buscará un cuarto mandato en las elecciones de octubre.  A diferencia de lo que ocurre en el resto de los países latinoamericanos donde la actividad económica no acaba de despegar, la economía boliviana cerró el 2018 con un crecimiento del 4.7%, la inflación en 3.5% y el desempleo en 4.2% Sin embargo, la decisión de Morales de buscar la reelección, pese a que la Constitución se lo prohibía y tuvo que aprovechar varios vacíos legales para lograr su propósito, ha comenzado a agitar a la sociedad. Washington ha  expresado su profunda preocupación por el retroceso que está sufriendo la democracia boliviana. El 27 de enero se realizarán las elecciones primarias en las que los partidos políticos deberán elegir a sus candidatos a presidente y vicepresidente.

Como dice el historiador español Carlos Malamud: “las respuestas que den o intenten dar los gobiernos y las élites dirigentes serán vitales para determinar el rumbo de cada país y de la región en su conjunto”.