Regular las Redes Sociales: ¿Buena idea?

Internacional

10_profecto_mas_caro_uso_datos_peliculas_redes_sociales_120520_km.jpg

Foto: AS

Político MX

Jue 18 Febrero 2021 16:44

Por: Alfredo Medellín, Director General de Comunicación Social del Poder Legislativo del Estado de México.

La expresión Fake News se volvió famosa durante la elección a la presidencia de Estados Unidos en la que compitieron Donald Trump y Hillary Clinton en 2016. Los demócratas alegaban que el gobierno ruso había desplegado una estrategia en las RR.SS. para engañar a la ciudadanía con noticias falsas, con el fin de que Trump ganara. Por su parte, el partido Republicano acusaba a los medios de comunicación, the mainstream media, de no cubrir con honestidad las campañas políticas.

Esto nos llevó a poner atención en el poder que tienen plataformas, como Twitter y Facebook, para diseminar información falsa. Recientemente la polémica sobre el papel de las redes sociales en la vida pública reapareció cuando Twitter decidió cancelar la cuenta de Donald Trump, por su papel en el asalto al Capitolio.

La polémica giró alrededor de si Twitter había violado el derecho de Trump a la libre expresión. El politólogo, Francis Fukuyama salió a la palestra y escribió que realmente existe una responsabilidad pública por parte del Estado para impedir que dichas empresas privadas, que han adquirido un poder enorme, puedan privar a un ser humano de expresarse libremente. En ello pareciera estar de acuerdo al menos con la invitación que hace el senador Ricardo Monreal a discutir el tema.

El debate existe en todo el mundo, incluido México.

En Estados Unidos, Reino Unido o en la propia Unión Europea -a través del Acto Digital- se ha discutido qué hacer para limitar el gran poder y la influencia social de estas plataformas sin vulnerar derechos fundamentales. En el caso de Reino Unido el interés principal ha sido evitar la difusión de noticias falsas y se plantea que un mecanismo regulador de telecomunicaciones imponga una multa a empresas que diseminen información que se considere dañina. Por su parte, la Unión Europea ha puesto el énfasis en la autorregulación de las plataformas para que estas eviten desinformar y ser más transparentes, en el sentido de dejar claro cuando un contenido es un anuncio comercial o cuando se trata de información de interés público. En EE.UU. ha habido audiencias en el Congreso donde se ha discutido el problema, pero aún no existe una regulación federal al respecto. La Primera Enmienda que protege, entre otras cosas, la libre expresión de las ideas, es casi sagrada en EE.UU. (tanto como el derecho a portar armas).

La interpretación y jurisprudencia de esta enmienda limita el poder del gobierno para imponer restricciones a la libre expresión, pero no es así en el caso de empresas privadas, que tienen una gran libertad.

En nuestro país, Monreal Ávila propone un proyecto de iniciativa de ley para regular las redes sociales; en efecto es papel de la y el legislador enfrentar y alcanzar la realidad, que muchas veces rebasa la Constitución y las leyes. Además, argumenta que la ciudadanía no se puede defender contra actos de entidades privadas, como si lo pueden hacer contra actos públicos, por medio de juicios de amparo. Dice que la regulación es factible porque plataformas como Twitter y Facebook utilizan redes públicas de telecomunicación -punto efervescente de debate-.

En su borrador, que ayer se comenzó a discutir en el Senado, propone que las redes de más de un millón de usuarios informen al Instituto Federal de Telecomunicaciones sobre sus procedimientos internos para suspender cuentas, así como sobre los mecanismos de impugnación que utiliza.

Asimismo, se pone énfasis en evitar discursos de odio, noticias falsas y contenido que pueda causar daño moral a personas menores de edad. Se propone, igualmente, que las plataformas cuenten con un área de especialistas en derechos humanos. Finalmente, se propone que el IFT resuelva quejas.

Es innegable que hay límites a la regulación de las RR.SS. Sería un acto despótico de primer orden pretender eliminar contenidos que no gusten a gobiernos o a otros poderes de la sociedad como por cierto ya pasó en India. Pero es necesario meditar y, en su caso actuar, contra ciertas tendencias que degradan el debate público y sin darnos cuenta, represente una mordaza universal. Por ejemplo, algunas empresas de relaciones públicas están creando burbujas de opinión, donde las personas sólo están expuestas a opiniones que consolidan sus prejuicios y no a las que ponen en cuestión lo que piensan; de ahí tanta polarización.

La iniciativa se presentará, en al menos tres semanas, ante el Congreso para que se convierta en Ley y ya ha sido discutida con las empresas implicadas. Esto último es fundamental, pues sin el concurso de las y los interesados, esta ley no podrá ser efectiva. Mientras haya más participación de la sociedad civil, mayor será su legitimidad.

El asunto es un tema de nuestro tiempo y nos atañe a todas y todos. El arribo de las redes sociales a nuestra vida ha sido un claroscuro. Yo, en algunos momentos compartí momentos especiales personales; pero después de informarme y conocer el vacío con respecto a nuestros datos personales y el uso que se les da, decidí apartarme considerablemente de ellas.

Así, estas han permitido acercarnos más y ha potenciado nuestros conocimientos de una manera extraordinaria. Por otro lado, nos ha hecho más vulnerables a la intrusión ajena y ha limitado el contacto físico entre las personas. Hoy más que nunca parece que han llegado para quedarse. Está en nosotros que sean simplemente nuestro medio y no nuestro amo. Sí, son poderosas y han impulsado la liberación de pueblos como fue el caso de la primavera árabe, pero ¿No será momento de deternos a pensar; dejar de dar scroll al feed y dar un “no me gusta” al rol que han adquirido de ministerios de la verdad?

App Político MX

DESCARGA
NUESTRA APP

Degradado

y recibe lo mejor de Político.mx

Forma central Degradado
Político MX podcast

PODCAST

degradado Forma 45 grados

Escúchanos en estas plataformas:

degradado