Internacional
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Foto: Wikimedia Commons

Tensiones geopolíticas mundiales por crisis venezolana

Sáb 02 Febrero 2019 09:34

Por Maru De Aragón

@MaruDeAragon

La feroz lucha, tanto interna como externa, para conseguir un cambio de régimen en Venezuela, ha entrado en una fase nueva e incierta, advierte el New York Times. Con la drástica medida de imponer sanciones a la petrolera estatal venezolana, PDVSA, Washington podría hundir al país en la anarquía y está provocando una profunda división en el mundo que podría conducir a un enfrentamiento propio de la Guerra Fría.

Venezuela es un país de gran importancia para las grandes potencias debido a sus enormes reservas de petróleo, las más grandes del planeta, y de minerales como oro, hierro, cobre, diamantes y coltán- básico para la fabricación de teléfonos inteligentes. Estados Unidos es el principal comprador de petróleo venezolano. Seguirá comprándolo a pesar de las sanciones impuestas hace unos días a PDVSA, a la que le congeló 7 mil millones de dólares en activos. Ahora, los ingresos resultantes por la venta de crudo no se le entregarán al gobierno de Maduro, sino que irán a cuentas bloqueadas por Washington con el fin de enviarlos al gobierno interino de Juan Guaidó. PDVSA es la fuente más importante de ingresos para Venezuela. Tiene una filial: Citgo Petroleum Corp. refinadora de petróleo y comercializadora de gasolina, con sede en Houston, Texas. 

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Citgo tiene más de 6 mil gasolineras en EUA y refinerías en Texas, Louisiana e Illinois. Esta empresa seguirá operando siempre y cuando sus ganancias sean depositadas en una de las cuentas bloqueadas por Estados Unidos. Casi todo el petróleo que Venezuela envía a EUA – 500 mil barriles por día- es comercializado por Citgo, empresa que podría convertirse en el epicentro de una implacable batalla debido a que la petrolera rusa Rosneft tiene 49.9% de las acciones de Citgo como garantía de uno de los muchos préstamos hechos a los gobiernos del desaparecido Hugo Chávez y después Nicolás Maduro.

Por otra parte, están Rusia y China, las cuales han mostrado, en los últimos años un interés creciente por América Latina y el Caribe. En el caso de Rusia, el acercamiento se debe a un juego geopolítico. A Moscú le interesa ampliar su presencia política, económica y militar en la región, erosionar el orden internacional, encabezado por EUA y destruir la cohesión occidental. Su objetivo final es reafirmar su presencia en el patio trasero de EUA. El avance ruso en Centro y Sudamérica sería la respuesta a lo que considera como interferencia de Washington en el patio trasero ruso, es decir, Europa Oriental, señala un estudio del Carnegie Endowment for International Peace.

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En el caso de China, los motivos son más bien económicos y comerciales y no tanto políticos. La región latinoamericana ha sido fuente de su insaciable demanda de materias primas necesarias para impulsar su crecimiento y afianzar su influencia internacional. De acuerdo con la BBC de Londres dentro de 11 años China desplazará a EUA como el mayor socio comercial de Latinoamérica.

En este contexto, Venezuela y Maduro se convirtieron en una inversión muy costosa para estas dos naciones y no están dispuestas a perder terreno. En la década comprendida entre el 2006 y 2016, China prestó a Venezuela unos 62 mil millones de dólares, lo que la convierte en su principal acreedor.

En los últimos años, Rusia ha entregado a Caracas más de 20 mil millones de dólares en préstamos e inversiones en los sectores de la defensa, el petróleo y la minería. De acuerdo con documentos obtenidos por el diario ABC de España, el Estado venezolano concedió privilegios inconstitucionales a la petrolera estatal rusa Rosneft dejando a un lado los intereses de la nación para poder recaudar dinero y pagar vencimientos de deuda. Moscú participa activamente en la explotación del Arco Minero del Orinoco, una zona con grandes recursos de oro, diamantes, hierro y coltán.

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Hoy por hoy, China y Rusia son las naciones que más dinero prestan a Venezuela. Se han convertido en la principal fuerza económica que mantiene a flote al gobierno de Maduro; son la diferencia entre la solvencia y la bancarrota, indican expertos citados por Los Angeles Times.

En caso de un colapso político y financiero en Venezuela, China, famosa por su tendencia a confiscar los activos nacionales de un país como forma de pago, podría hacerse de puertos marítimos o minas de coltán, advierten los expertos. Rusia podría acabar como propietaria de Citgo, una eventualidad que preocupa mucho a EUA debido a que representaría una amenaza para su seguridad nacional.

Muy lejos de este ajedrez geopolítico, los atribulados venezolanos temen que las acciones de Trump lleven al país a la bancarrota y profundicen la grave crisis humanitaria. Otros, según el NYT, temen incluso una guerra civil.

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