Congreso
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Foto: Mario Jasso/Cuartoscuro.com

86 años de vivir en la política: así han sido los pasos de Muñoz Ledo

Mar 03 Septiembre 2019 20:11

La crónica de la transición democrática le tiene un lugar especial a Porfirio Muñoz Ledo, probablemente por ser el político que más conoce los pasillos y los laberintos de la política. Volver sobre sus pasos, sobre su trayectoria, es entender cómo fueron cambiando las instituciones y la sociedad misma. Al cumplir 86 años de vida, bien vale retomar parte de ese camino, tanto para quienes simpatizan  con él como para quienes son sus “adversarios”.

Nunca ha negado que él fue integrante del PRI; tal vez menos rechazaría que recorrió todos los niveles y tramos posibles: subdirector de Educación Básica y Tecnológica de la SEP, subsecretario de la Presidencia de la República, subdirector de IMSS, secretario del Trabajo y Previsión Social, secretario de Educación Pública, y presidente nacional del PRI, del 25 de septiembre de 1975 al 4 de diciembre de 1976.

La Presidencia de la República la tuvo “a tiro de piedra” en dos ocasiones según ha comentado en sus memorias. Primero en 1976 cuando Luis Echeverría se decantó por José López Portillo; así como en 1982 donde Miguel de la Madrid fue el candidato designado. No habría una tercera vez en el tricolor.


De sobra es conocido el cisma que significó para el PRI su salida junto con la de Cuauhtémoc Cárdenas para que la Corriente Democrática fuera eventualmente la semilla del Partido de la Revolución Democrática (PRD); allí formó parte de su consejo nacional, fue su representante ante el recién creado, en ese entonces, Instituto Federal Electoral (IFE) y  elegido como su presidente nacional del 31 de julio de 1993 al 2 de agosto de 1996.

Una vez más fue una de las figuras más influyentes de esa fuerza de izquierda hasta que decidió renunciar en 1999 tras pretender fallidamente la nominación a la Presidencia de la República, otorgada a Cárdenas por tercera vez consecutiva.

Muñoz Ledo nunca ocultó su interés por la presidencia, aunque supo medir los tiempos y “los climas políticos”. Primero fundó el Movimiento Ciudadano Opción Nueva República; luego se afilió al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), que lo hizo su candidato a la Presidencia en el 2000; ante el repunte que tenía el panista Vicente Fox,  al final de la campaña declinó en favor de él, argumentando la necesidad de un cambio de régimen en el país y su fractura personal con el candidato del PRD. El movimiento le valió las críticas más duras de su trayectoria.

Cabe mencionar que nunca estuvo siquiera cerca de formar parte de las filas de Acción Nacional;  fue nombrado coordinador de la comisión de estudios para la reforma del Estado, comisión presidencial convocada por Fox para tratar el tema. ​Posteriormente sería nombrado embajador de México ante la Unión Europea; al regresar trabajaría en diversos foros sobre el estado de la política mexicana, vertiendo opiniones como analista.

El punto de quiebre con Fox fue el ambiente político y legal que se construyó hasta desaforar a Andrés Manuel López Obrador como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal. Es así que desde 2006 se acercó al tabasqueño y formó parte de su círculo cercano para darle “autoridad política” y una base intelectual a lo que ahora se denomina “Cuarta Transformación”.



Es esta apretada síntesis apenas un esbozo de hoja de ruta para entender una trayectoria de seis décadas en la política; hay quienes le reprochan su “sentido de la conveniencia” política. Pero pocos podrán negarle que es una de las voces más autorizadas para darle sentido a un proceso democrático que, según sus propias palabras, inició en 1988 y habría cerrado el 1 de diciembre de 2018 cuando el mismo le entregó la banda presidencial al primer presidente emanado de la izquierda.