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Foto: IPN/Cuartoscuro.com

Día Internacional de las niñas y mujeres en la ciencias

Mar 11 Febrero 2020 17:22

Por Alejandra Lagunes, senadora por el PVEM. 

Hace casi 5 años, el 22 de diciembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones aprobó la resolución que declara el 11 de febrero como el Día Internacional de las Niñas y las Mujeres en la Ciencia. En esta resolución se invita a los Estados miembros, a las organizaciones e instituciones regionales, al sector privado, las organizaciones civiles y a la academia a promover la participación de las niñas y las mujeres en la educación, la capacitación, los empleos y los procesos de toma de decisiones en las ciencias. Reconocer y lograr la participación de más mujeres en las ciencias y en la tecnología es además de un imperativo de justicia, se trata de quiénes tienen el poder de imaginar y de construir el futuro.

Aunque este es un problema en todos los países, en México, solo el 33% de las personas científicas son mujeres. En la reciente publicación de los resultados de la prueba PISA 2018 de la OCDE, los niños superaron a las niñas en matemáticas por 12 puntos, cuando el promedio del resto de los países es de 5. En el caso de las ciencias, la diferencia fue de 9 puntos, mientras que en el resto de los países evaluados, las niñas superaron a los niños, en promedio, por 2 puntos. Estos datos apuntan a la necesidad de articular esfuerzos y políticas públicas que ayuden a cerrar esta brecha.  

¿Por qué es tan importante que haya más mujeres involucradas en la ciencia y la tecnología? Porque de ello depende que encontremos soluciones a los problemas más urgentes de la humanidad, y porque su ausencia e invisibilización afecta las vidas de millones de personas. Estos son solo algunos ejemplos: 

● La UNESCO ha reconocido que los efectos del cambio climático afectan desproporcionadamente a las mujeres, sobre todo a las mujeres pobres. Al mismo tiempo, son las mujeres quienes más contribuyen en acciones de mitigación y adaptación. Estos son conocimientos y experiencias que no podemos ignorar e invisibilizar. La participación de las mujeres en la ciencia y en la tecnología son necesarias para enfrentar fenómenos como la emergencia climática y construir respuestas más efectivas y sustentables. 

● El rápido avance en el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial y en el ámbito de la biotecnología requieren de la presencia de mujeres a lo largo de todo el proceso: desde la investigación, pasando por el diseño, implementación y evaluación de estas tecnologías. El reporte “Telling SAGA: Improving Measurement and Policies for Gender Equality in Science, Technology and Innovation”, de la UNESCO advierte que los prejuicios de género han puesto en peligro la vida de las mujeres. Por ejemplo, las pruebas de seguridad de los carros se realizan con maniquíes (“dummies”) que replican la anatomía de los hombres, y no existen pruebas con maniquíes que repliquen la anatomía de las mujeres. Ello ha derivado en un mayor porcentaje de lesiones en mujeres y en lesiones más graves que las de los hombres. Sin mujeres en estas áreas, es muy probable que sigan siendo invisibilizadas del diseño y evaluación de nuevas tecnologías. 

● A lo largo de la historia, las mujeres han participado en el desarrollo de la ciencia, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas. Sin embargo, muchas de sus contribuciones han sido invisibilizadas. Por ello, tal como lo reconoce la OCDE, un aspecto fundamental en la lucha por incluir a las mujeres y a las niñas en las mujeres en estas áreas, es terminar con las barreras estructurales e institucionales que les han impedido reclamar posesión de sus inventos e innovaciones. Una de las formas de hacerlo es a través del registro de patentes. Aunque el porcentaje de patentes registradas por mujeres ha incrementado a través de los años - de 5.6% en 1994 a 8.4% en 2014 - lo cierto es que la brecha continúa siendo muy amplia. 

La ciencia y la tecnología dan forma a nuestras sociedades. Son poderosas herramientas que marcan la dirección y las  fronteras de lo posible. Más mujeres en la ciencia y la tecnología se traduce en más niñas y en más mujeres con el poder para imaginar y construir el futuro, en horizontes más amplios y diversos para la humanidad, y en mayores posibilidades de construir futuros incluyentes y sustentables.