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Cuartoscuro

De la Ley de Seguridad Interior y otros deseos navideños

Mié 29 Noviembre 2017 06:50

Por: Claudia Ivett García

No iniciaré esta reflexión abundando en estadísticas  que señalan a octubre del 2017 como el mes más violento registrado en las últimas dos décadas. 

Me niego a pensar que una fría e impersonal estadística sea representativa en un país donde las historias de violencia tienen nombre y apellido; son madres asesinadas, hijas abusadas sexualmente, esposos desaparecidos, hijos alcanzados por balas perdidas… la lista es interminable. 

Por ello, analizar la Ley de Seguridad Interior y su contexto, va más allá de una discusión de forma; se requiere ir a las entrañas mismas del problema. Voy a la historia. 

Los hombres y los pueblos han luchado desde siempre; ¿razones? poder, prestigio, dominio, territorio, etc. Lo cierto es que la guerra ha sido una constante histórica desde las épocas más primitivas de los grupos humanos. El estratega prusiano Karl Von Clausewitz decía que “la guerra es la continuación de la política con otros medios”. 

Por ello, para entender las entrañas del problema, que no es más que la extensión misma de la política fallida, es necesario ir a las leyes, en un ejercicio cronológico. 

Nuestra constitución de 1924, fue el primer instrumento legal en incluir el término “seguridad interior”, el cual reapareció en la constitución de 1857 y posteriormente, en nuestra carta magna vigente de 1917; en su Artículo 89 Fracción VI, indica que son facultades y obligaciones del Presidente “preservar la seguridad nacional, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación”.

¿Pero, por qué es necesario legislar al respecto? 

Porque hace 17 años, y para ser más exactos desde marzo del año 2000 (si, época de Zedillo) una tesis jurisprudencial emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, avaló la participación de las Fuerzas Armadas en las tareas de apoyo a la Seguridad Pública. Así, la interpretación del artículo 129 constitucional autoriza considerar que las fuerzas armadas pueden actuar en auxilio de las autoridades civiles, cuando éstas soliciten el apoyo de la fuerza con la que disponen. Por esta razón, el instituto armado está constitucionalmente facultado para actuar en materias de seguridad pública en auxilio de las autoridades competentes. Así, bajo esta única jurisprudencia, militares y marines han salido de los cuarteles para combatir al crimen organizado y al narcotráfico en las calles. 

Sin embargo, no existe aún un marco regulatorio claro que establezca los principios que rijan el actuar de las fuerzas armadas, tales como legalidad, temporalidad, responsabilidad, respeto a los derechos humanos y sus garantías.  

Posteriormente, en el 2004, una reforma constitucional creó una nueva materia del derecho, el Derecho de Seguridad Nacional, que facultó a nuestros legisladores federales a emitir leyes en este ramo, dentro del cual se encuentra la vertiente de Seguridad Interior. 

Así, en 2005 se materializó la Ley de Seguridad Nacional; pero había que ir más allá, hasta dar un marco legal al actuar de las fuerzas armadas en el interior de nuestro territorio. 

Y juzgue usted si no es de urgente y obvia resolución que nuestros congresistas legislen al respecto, pues desde el 2015 a la fecha, se han presentado 6 iniciativas: 

2015, diputado Jorge Ramos del PAN. 

2016, senador Roberto Gil Zuarth del PAN. 

2016, diputados César Camacho y Martha Sofía Tamayo del PRI.

2017, senador Miguel Barbosa, entonces del PRD, ahora de MORENA.

2017, diputada Sofía González Torres del PVEM. 

2017, diputados Manuel de Jesús Espino y Candelaria Ochoa de Movimiento Ciudadano. 

Algunas precluyeron y otras fueron retiradas, sin embargo dos de ellas, la del Partido Verde y la del PRI, podrían llegar a buen puerto. ¿De qué depende? 

De escenarios tan efímeros como voluntad política y tan puntuales como el calendario legislativo; porque, yo me pregunto: ¿lo que no han hecho en casi seis periodos ordinarios de sesiones, lo harán en la antesala de sus vacaciones navideñas? 

La realidad es que si nuestros legisladores no discuten en comisiones, dictaminan, discuten en el pleno y votan la Ley de Seguridad Interior en estas últimas sesiones del 2017, se vislumbra prácticamente imposible que lo hagan en 2018, año en el que nuestra clase política, solo tendrá cabeza para la contienda electoral.