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FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

Pugnas políticas dentro de la violencia de Reynosa

Mié 03 Mayo 2017 20:34

Con amplitud de miras, los sucesos violentos que de manera recurrente ocurren en Reynosa, Tamaulipas, tienen un componente político relevante. Es parte de la curva de aprendizaje del primer gobierno de alternancia; es el cobro de piso de los grupos criminales que intentan acomodarse a la nueva realidad; así como el espacio vacío que queda en medio de pugnas políticas del municipio con los otros poderes.

Efectivamente, la caída de Julián Loisa Salinas, "El Comandante Toro", líder del cártel del Golfo, y Francisco Carreón Olvera, "Pancho Carreón", cabecilla de la principal célula de los Zetas, quienes cayeron en sendos enfrentamientos con fuerzas militares, está provocando un reacomodo de los grupos criminales. 

Pero en este caso la primera línea de combate, el ayuntamiento de Reynosa, prefiere mostrarse entre débil y negligente. La presidenta municipal, Maki Ortiz, de extracción panista, asegura que ella solo puede emitir alertas en redes sociales y que no cuentan más que con policía de tránsito. Hace un llamado, casi en sentido de súplica, a que la Federación “los volteé a ver”, minimizando al actual gobierno estatal.

Al respecto, Víctor Sáenz, jefe de la oficina del gobernador, ha advertido que Maki Ortiz, habla como si estuviera ajena al problema de Reynosa. Hace unos días reveló que se abrió una investigación en la Procuraduría estatal, pues el 22 de abril autoridades locales no acudieron al llamado de auxilio cuando se registraron bloqueos e incendios en Reynosa.

Tras la caída de los líderes criminales mencionados, el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca aseguró que se trata de una situación “resultado de la complicidad entre políticos y el crimen organizado”; fue enfático al asegurar que la violencia en el estado no está “fuera de control”.

Más aún, apenas el 28 de abril pasado en visita por la propia Reynosa, el mandatario aseguró que evidenciará “a todos los alcaldes que se callen las cosas irregulares que suceden en sus municipios”; incluso tomó la decisión de realizar el 20 por ciento de su agenda viviendo en esa ciudad fronteriza. Un mensaje claro y directo para quien prefiera voltear a otro lado y no asumir sus funciones.

Por supuesto que los riesgos físicos y de seguridad son muy altos, pero es muy probable que estas semanas sean la ventana de oportunidad para hacer una recomposición de la seguridad y el poder político real en la entidad.

Ese fue parte de los motivos por los que la sociedad tamaulipeca optó por un cambio en 2016, y aún concediendo el beneficio de la duda a las nuevas autoridades, todos deberían sumarse a este momento: desde la propia Federación, hasta el partido del gobernador, que por lo visto está ahora concentrado en lo que pasa en solo 4 estados.