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Agenda amplia y desconfianza, lo que AMLO debe tratar con Trump

Jue 12 Julio 2018 19:04

Cuando Andrés Manuel López Obrador esté frente a Mike Pompeo comenzará a ver buena parte de lo que en realidad es la relación con Estados Unidos. No son solo más 3 mil kilómetros de frontera física; o el discurso victimizante sobre las injusticias a nuestros migrantes y paisanos radicados más allá del río Bravo. Es una agenda, son intereses, son objetivos y es un aspecto intangible que se vuelve el mayor reto a enfrentar en la nueva época entre ambas naciones a partir del 1 de diciembre.


De acuerdo con un reporte del diario El Universal, un alto funcionario del departamento de Estado, quien prefirió mantener el anonimato, advirtió que el viaje de Mike Pompeo y su delegación es “importante en un momento clave de la relación bilateral”. 

Indicó que Pompeo tiene como misión dedicar “tiempo” a conocer a AMLO y “entender su agenda”. Se prevé que las pláticas sean “amplias” y abarquen todos los temas de la relación bilateral; y aunque no quiso detallar los temas exactos de la agenda, es altamente que hablen de la lucha contra el crimen y el narcotráfico, comercio, migración y la situación de la frontera.


De entrada López Obrador y Ebrard deberán definir justo eso: ¿qué es Estados Unidos para nosotros, y en el mismo sentido, qué buscamos ser para ellos? Porque de la rivalidad y el nacionalismo anti estadounidense  que se vivieron por décadas, en solo unos cuantos años transitamos a los buenos vecinos, los socios comerciales y de cooperación continua, pero las asimetrías se mantuvieron.


A su vez, el nuevo gobierno de Morena ya tendría que definir si en la agenda bilateral están solo esos 4 grandes “issues” o son la portada para un desglose muy amplio y detallado de subtemas donde el trato a los migrantes y sus derechos tengan prioridad; un comercio no solo de bienes y mercancías sino de los nuevos contenidos digitales y de propiedad intelectual; el tema energético con los matices nacionalistas anunciados; la situación del medio ambiente en los cientos de kilómetros de frontera común. La lista puede ser interminable pero habría que ponerla sobre la mesa.


Pero ante un inquilino de la Casa Blanca con un discurso anti inmigrante, reacio a la globalidad y las fronteras comunes, donde instalar un muro es su prioridad, lo fundamental para el próximo presidente  es el tono de la relación. México ya no es visto por el gobierno estadounidense como el aliado con el que se puede y se debe cooperar:  la confianza construida durante décadas parece haberse desmoronado en los últimos 24 meses, por lo que restablecerla se vuelve el mayor de los retos.


Aunado a eso, las comparaciones. Juan Carlos Hidalgo, analista del Instituto Cato, señaló a la agencia DPA que “es posible que (Trump) vea en López Obrador un alma gemela que está haciendo lo que él se ve haciendo en Estados Unidos: combatir el 'establishment', a una clase política corrupta y poner los intereses de su país primero. Eso podría dar un muy pequeño espacio para sorpresas". Así, López Obrador tendría que quitarse muy pronto el estigma de ser la “versión mexicana” del inquilino de la Casa Blanca.

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