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Foto: Diego Simón Sánchez/Cuartoscuro

AMLO fusionaría IMSS, ISSSTE y SSa, ¿cómo está el sector salud?

Jue 06 Diciembre 2018 21:58

De todas las asignaturas pendientes en la agenda pública nacional, la reforma a fondo del sistema de salud no puede pasar desapercibida por el nuevo gobierno. El propio Andrés Manuel López Obrador hizo un diagnóstico preciso hace unas semanas: el sector está peor que el educativo; ahora pone sobre la mesa la necesidad de “federalizar el sistema de salud” para hacer frente a un servicio deficiente. Esto tiene pros y contras que se hace necesario poner en la balanza.

Estudios diversos concluyen que México está lejos de contar con un sistema universal de salud; actualmente existe una brecha de desigualdad en el financiamiento, costos, cobertura y efectividad en los servicios.

La asociación civil Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) plantea algunas de las deficiencias:

- Casi 21.5 millones de habitantes no se encuentran afiliados a alguna institución de salud.

- Solo 42 por ciento de los mexicanos cuentan con cobertura con amplio paquete de atención.

- Se carece de cobertura universal en los ejes de afiliación, gasto, además de paquetes de atención y capacidad.

Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atiende 8 mil subcategorías de diferentes enfermedades, mientras los derechohabientes del Seguro Popular pueden acceder a mil 603; al respecto el seguro médico para los trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) brinda atención a todas las subcategorías y además incluye servicios como cirugías estéticas y cosméticas.


En su conferencia de prensa  en Palacio Nacional el jueves 6 de diciembre, el presidente volvió a diseccionar lo que ocurre: “uno de los problemas de salud es que está fragmentado, es el seguro, es el ISSSTE, y los estados y al final de cuentas el servicio el deficiente, vamos a comenzar con algunos estados, y vamos a integrar los servicios de salud ya está por iniciarse”.


Fusionar el IMSS, ISSSTE, Seguro Popular y las otras instancias del sector no es una idea nueva. Se planteó en el sexenio pasado, donde incluso se perfiló la conformación de un  Sistema Universal de Salud en México, en el que una persona podrá ser atendida en cualquier hospital sin importar a cuál dependencia está afiliado.

Esto, implicaría  el intercambio de 700 servicios médicos que son las afecciones más comunes entre la población mexicana: pancreatitis aguda, neuropatía diabética, tratamiento quirúrgico de condilomas, miomectomía, sustitución total de cadera y de rodilla, así como la atención al labio leporino y paladar hendido.


Al hablarse de este proyecto en el anterior sexenio, en redes sociales se desató el rumor de lo que en realidad se pretendía era “privatizar” el IMSS y el ISSSTE, con lo que los derechohabientes tendrían que pagar por sus medicamentos. Rápidamente se desmintió esta versión, pues se explicó que al estar inscritos en alguna de las instituciones de salud, éstas prácticamente están obligadas a dar los insumos que requiera el ciudadano.


Ahora bien, si la intención del presidente López Obrador va en serio, tiene que contemplar varios factores, que como siempre, de no ser bien ejecutados pueden “descarrilar” las buenas intenciones.

Para conseguir la implementación de un Sistema Universal de Salud, que incluya una tasa de atención completa y servicios esenciales, se tendría que destinar 4.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al gasto en salud, lo que equivale a 915 mil millones de pesos.


Hablar de un paquete de servicios esenciales tiene que ver con lo que marca la Organización de la Salud (OMS) donde se incluyen 10 enfermedades: planificación familiar y métodos anticonceptivos, control prenatal, vacuna pentavalente, neumonía, tuberculosis, VIH, paludismo, hipertensión, diabetes y cáncer cervicouterino. Las asociaciones independiente advierten que no pueden quedar de lado depresión, cáncer de mama y de próstata.


Finalmente, como también lo ha señalado en su oportunidad el mandatario, hay que trabajar y avanzar mucho en la infraestructura que está pendiente por concluirse; tampoco puede dejarse de lado las cuestiones sindicales y de salarios de los trabajadores, así como la coordinación en los estados. Pero lograr un avance considerable en la percepción del servicio y la atención, así como una dramática disminución en los índices de los principales padecimientos, puede ser “LA REFORMA” de López Obrador.