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Foto: Político.mx

AMLO y el EZLN, del encuentro en 1994 al desencuentro con la 4T

Jue 04 Abril 2019 23:17

Corría el mes de noviembre de 1994,  el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y su vocero, el entonces subcomandante Marcos, acaparaban las portadas de la prensa nacional e internacional. En Guadalupe Tepeyac, un bastión zapatista en Chiapas, se reunieron los mandos del EZLN y el líder de la izquierda institucional del país: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien acababa de perder por segunda ocasión las elecciones por la Presidencia como candidato del Partido de la Revolución Democrática. Con él iban: su hijo Lázaro Cárdenas Batel, el entonces candidato a la gubernatura de Tabasco, Andrés Manuel López Obrador y la activista Rosario Ibarra de Piedra, fundadora de la organización Comité ¡Eureka! de búsqueda de desaparecidos. Una fotografía queda como testimonio. 

25 años después, el panorama político se parece muy poco al de entonces. El PRI, que en aquel entonces era el partido hegemónico, en 2019 ya no tiene la misma fuerza y el movimiento que encabeza López Obrador llegó al Ejecutivo y sigue creciendo. Por su parte, el EZLN conmemoró su levantamiento pintando una raya definitiva con el actual presidente. En esta entrega de El Dato retrocedemos a ese mes de noviembre de 1994 y recordamos el camino de los políticos que aparecen en la foto. 

El 13 de noviembre de 1994, día en que fue tomada la foto, Cuauhtémoc Cárdenas venía de perder su segunda elección presidencial consecutiva, el reciente asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, y el surgimiento del EZLN. Tres horas duró la reunión entre Cárdenas y el subcomandante Marcos, quien dijo al finalizar el encuentro: “Preocupado por la situación de deterioro que hay en la región, principalmente en el estado de Chiapas, y la situación de inestabilidad, él (Cuauhtémoc Cárdenas) ha tomado la iniciativa, muy elogiable, de buscar hablar con nosotros para ver qué problemas había”. Cárdenas, al ser cuestionado si asistía como miembro del PRD, dijo: “vengo como mexicano”.

El devenir de Cárdenas es conocido, perdió aquella elección presidencial y la siguiente, dejando la estafeta a Andrés Manuel López Obrador, quien desde 1996 tomó la presidencia del PRD y ganó la jefatura de Gobierno de la capital en el 2000, el año en que Vicente Fox asumió como presidente. El movimiento que lideró AMLO también se enfrentó a tres elecciones presidenciales. A diferencia de Cárdenas y desde un nuevo partido político, López Obrador se impuso en el tercer intento, junto con el movimiento, en las elecciones del 2018, las más grandes de la historia del país. 

El hijo del ingeniero Cárdenas, Lázaro Cárdenas Batel, conocido entonces como Lazarito, tenía al momento de la foto 30 años y en su porvenir político le esperaban una diputación federal en 1997 y la gubernatura de Michoacán en 2001, la primera no priista. Hoy, Cárdenas Batel es jefe de asesores de la oficina de la Presidencia, trabaja mano a mano con el presidente López Obrador. 

AMLO y EZLN

Del lado del EZLN, el entonces subcomandante Marcos ahora es el subcomandante Galeano y el Mayor Moisés es ahora el vocero y también subcomandante de los zapatistas. Los desencuentros del EZLN con el ahora presidente se remontan a la primera candidatura presidencial de AMLO, en 2006. El EZLN marcó sus diferencias diciendo que no apoyaría al candidato de la izquierda partidista e incluso afirmaron que López Obrador era un “espejo de Salinas”. La distancia no dejaría de agrandarse desde la aprobación de la Ley Indígena en 2001, ley que votaron todos los partidos y que no consideraba los Acuerdos de San Andrés Larráinzar. 

Durante la campaña del 2012 a la Presidencia, en un mitin en San Cristóbal de las CasasAMLO ofreció su “mano franca” a los integrantes del EZLN, a lo que ellos respondieron que el entonces candidato López Obrador era un “enemigo de los indígenas” y “representante de la falsa izquierda”. 

El 1º de enero del 2019, el EZLN mandó un comunicado, en el que se desmarcaba del presidente López Obrador, y de sus proyectos de infraestructura en el sureste del país. “No me van a cucar”, respondió AMLO, pero dijo que los respeta, que no habrá represión

La foto de 1994 deja un testimonio irrepetible de un momento de conciliación entre la izquierda institucional y la antisistema. Veremos qué depara de esta tensa relación entre un nuevo gobierno que se dice de izquierda y una larga oposición armada que no acepta intervención gubernamental. 

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