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Fotos: Cuartoscuro.com/FEMSA

AMLO y empresarios volvieron a reencontrarse: ¿ahora todo en paz?

Mié 22 Julio 2020 19:21

Analistas y expertos del ámbito político, así como del económico, coinciden que “la verdadera nota” de la mañana del 22 de julio en Palacio Nacional fue ver juntos al presidente Andrés Manuel López Obrador y a buena parte de la cúpula empresarial del país. Mandaron una señal clara y contundente de que se pueden poner de acuerdo luego de un semestre difícil entre ambas partes por la discusión de las estrategias para remediar el efecto económico que trajo el coronavirus o COVID-19. En algunos momentos se tuvo la impresión de una ruptura y un claro distanciamiento, a través del discurso, intercambio de mensajes y la falta de acuerdos.

Una mañana para recordar

El presidente reiteró de nueva cuenta que el diálogo con el sector empresarial no se ha roto; sin embargo reconoció que ha habido diferencias por el tema de la recuperación económica. En ese sentido destacó de manera importante la labor de Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

“Porque si se trata de poner estrellitas, yo diría que le correspondería antes que a nadie la concreción, la realización de esta nueva propuesta de reforma a Carlos Salazar Lomelín (...) porque él ha venido haciendo labor, trabajando durante un año. Incluso hemos tenido diferencias, en los últimos tiempos, nos distanciamos” explicó López Obrador.

Al respecto Salazar Lomelín, destacó que puede haber de nueva cuenta trabajo conjunto entre los empresarios y el gobierno del presidente López Obrador. “Hacerlo en el momento en que históricamente estamos pasando la crisis de salud más grande que hemos tenido por lo menos en nuestra generación, hacerlo en este momento es mucho más trascendente”, al tiempo que destacó que, fuera de la coyuntura, hay cosas más importantes que hacer.

Primavera-verano de conflictos

Queda en el registro que al iniciar la epidemia de COVID-19, el Gobierno Federal y el empresariado mexicano encabezado por el propio CCE no se ponían de acuerdo sobre cómo enfrentar el impacto económico derivado del confinamiento y cierres de empresas y negocios.

El 2 de abril líderes empresariales le propusieron al mandatario un plan de reactivación económica. Estaba pensado en 90 días e incluía créditos para algunas empresas, además de que se pedía aplicar una prórroga para ciertas obligaciones fiscales con el fin de que se tuvieran recursos para mantener a los empleados contratados durante la contingencia. Simplemente no se avanzó al respecto.

Un momento de tensión se generó el 7 de abril, cuando el CCE hizo un llamado a los sindicatos, y organizaciones sociales para lograr un Acuerdo Nacional en Favor de México, con el objetivo de enfrentar la pandemia.

Por su lado, el presidente de México negaba que se hubiera roto el diálogo frente a las diferencias en este asunto. “No hay ruptura, sencillamente no estamos de acuerdo con el plan de rescate que ellos proponen porque consideramos que debemos primero atender a los más necesitados, a los de abajo… Ellos sostienen que se debe pedir deuda, no les estoy diciendo mentiras, ellos quieren que se pida deuda… Yo no considero que sea conveniente”, era su argumento.

La tensión se hizo evidente cuando el 9 de abril el mandatario dijo que había enviado una carta directamente a Carlos Salazar Lomelín, para mostrarle 15 empresas que supuestamente debían impuestos al Servicio de Administración Tributaria (SAT) para que a su vez le ayudara a cobrar.

El día 20 el dirigente empresarial le respondió, también vía una misiva donde le aseguró que existen “diferencias profundas” en la búsqueda de soluciones a los problemas económicos y sociales del país. Señaló que era una pena que por querer ayudar y ofrecer propuestas ante las diferentes circunstancias, se haya llegado a afectar la confianza que se pensaba habían construido.

“Recibo con asombro una carta en donde usted me pide ayudar para cobrar supuestos adeudos de compañías al Servicio de Administración Tributaria. Eso escapa a mis atribuciones y representaría una violación de la ley que por principio personal, no puedo hacer. Tanto usted como yo estamos obligados a cumplir con el principio de legalidad, y liderar con ese ejemplo”, resaltó.

Otro punto de fricción fue el acuerdo entre BID Investors y el Consejo Mexicano de Negocios (CMN) anunciado el 26 de abril para otorgar 30 mil apoyos crediticios a micro, pequeñas y medianas empresas. A la mañana siguiente, López Obrador consideró que intentarían "imponerlo" al Gobierno Federal.

"No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. Si ya no es como antes, antes el poder económico y el poder político eran lo mismo, se alimentaban, se nutrían mutuamente; ahora ya no, ahora el gobierno representa a todos, hay una separación entre poder económico y poder político", expresó en ese momento.

Prácticamente desde mayo ya no se observó acercamiento formal entre el Gobierno Federal y liderazgos empresariales. Más de 80 días después muestran concordancias en objetivos y procesos, lo que consideran analistas y expertos, debería ser punta de lanza para retomar mayores acuerdos que vuelvan a enviar señales de certidumbre. Porque aunado a lo que representará el acuerdo comercial T-MEC, advierten, la posibilidad de una recuperación económica más rápida y efectiva podrá ocurrir con anuncios así de positivos.

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