Gobierno Federal
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Foto: Am.com.mx AMLO y gobierno contra intermediarios: ¿quiénes son?
Mié 06 Febrero 2019 21:34

Lo planteó durante la campaña presidencial y en el periodo de transición lo reiteró varias veces. Ahora como presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador es enfático en cada una de sus intervenciones públicas:  durante su gobierno no se entregarán recursos a organizaciones o asociaciones de la sociedad civil, ni a fundaciones, de tal forma que no haya intermediarios que manejen los recursos públicos. Una silenciosa batalla para acabar con estructuras clientelares, de influencia y manipulación política; la resistencia de esos organismos se traduce por ahora en marchas y bloqueos.

Como muestra lo que se vivió a lo largo de varias horas este 6 de febrero en Paseo de la Reforma en Ciudad de México. De manera intermitente bloquearon la vialidad integrantes del Frente Auténtico del Campo, conformado por cuatro organizaciones agrarias.

Su  petición era que las autoridades federales las recibieran para discutir cuál será su papel en los programas públicos del campo que el gobierno ha impulsado. Es decir, saben que no han sido “convocadas” y no están contempladas para distribuir apoyos o recursos entre sus agremiados como ha sido la costumbre  a lo largo de su existencia.


Al respecto la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum subrayó que no va a ceder ante chantajes: “hay una gran diferencia en cómo se van a trabajar los programas sociales en este gobierno y cómo se trabajaban antes (…) los programas se da directo al productor rural”.


Es un mensaje en el mismo sentido que ha emitido el presidente López Obrador sobre todo cuando anuncia la entrega de apoyos; ha explicado que si el dinero pasa por muchas oficinas o por organizaciones no llega o llega muy poco a la gente “porque hay piquete de ojo, o hay moche, entonces queremos que llegue completo, de la Tesorería al beneficiario”

"Habrá apoyos con tarjeta, directos, sin intermediarios. Nada de agrupaciones, no a Antorcha Mundial, ya no vamos a requerir intermediarios", expresa de manera recurrente.


Esa alusión es sin duda al Movimiento Antorchista o “Antorcha Campesina” que se fundó en 1974 y cuyo actual líder es el ingeniero Aquiles Córdova Morán; según sus cifras cuentan con más de 3 millones de integrantes distribuidos en al menos nueve entidades. Esa fuerza de movilización les ha ayudado a “presionar” a gobiernos municipales y hasta estatales para ser beneficiarios en primera instancia de los programas sociales a cambio del “apoyo” político sobre todo en tiempo de elecciones; en su mayor parte han optado por respaldar a los aspirantes del PRI.


Hay otras organizaciones que han seguido en mayor o menor medida su modelo. Es el caso de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), fundada el 28 de agosto de 1978 como el brazo activo del entonces Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Según sus estatutos “está en la ruta de organizar para producir, para generar proyectos productivos, crear empleo, para exportar; sigue sembrando miles de proyectos productivos para hombres y mujeres”;  estarían a punto de llegar a un millón de agremiados.


Mismo caso de la Unidad de la Fuerza Indígena y Campesina (UFIC), Creada hace poco más de una década luego de que su dirigente Isidro Pedraza Chávez fue expulsado de la UNTA en septiembre de 2005, por supuestos actos de corrupción. Tiene como base de operaciones el estado de Hidalgo y ha estado más relacionada con el PRD pues el propio Pedraza Chávez fue senador y buscó la candidatura como gobernador.


Buena parte de los columnistas políticos y expertos lo han señalado más de una ocasión: ese tipo de agrupaciones que se hacen llamar frentes o colectivos campesinos, zapatistas, benefactores y demás se han “despachado” a lo grande durante los últimos años en cuanto a recursos y programas públicos.

Con el pretexto de ser grupos de defensa hacen todo lo que le corresponde hacer las autoridades de municipios y del estado para autonombrarse gestores del pueblo, usar los recursos públicos a discreción y conforman  una virtual cadena de extorsión a través de posibles votantes o movilizaciones en carreteras, plazas y calles.


Ese es el universo que López Obrador, de manera discreta y sin abrir un frente directo, busca terminar con su estrategia de entregar las tarjetas bancarias de los programas sociales y de los apoyos a cada uno de los eventuales beneficiarios; de ahí la importancia del censo que realiza la Secretaría del Bienestar para depurar padrones, pues como se ha anunciado, el gobierno anterior los tenía con amplias irregularidades.

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