Gobierno Federal
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Doctrina Videgaray: cambio de dirección o enfoque electoral

Mié 13 Septiembre 2017 20:32

Nadie podrá negar que poco a poco, con cada pronunciamiento y decisión, Luis Videgaray marca una nueva tendencia en la política exterior mexicana, con un matiz que no deja de ser controvertido y generador de críticas. De manera independiente a lo que se resuelva hacia 2018, este canciller habrá dejado una huella distinta a su paso por la sede de avenida Juárez.

En el sentido negativo se le acusa de “servir a los Estados Unidos” al asumir una postura de crítica al régimen en Venezuela de Nicolás Maduro; a esto se agregaría el declarar persona non-grata al embajador de Norcorea, pues según se argumenta , estamos comprando “un pleito” que no nos corresponde, a pesar de que somos vecinos geográficos del principal enemigo de la nación asiática.

Sin salir necesariamente en su defensa, otros puntos de vista indican que debe ya observarse a la geopolítica global con una mirada distinta y con criterios que no están a discusión como la defensa de los derechos humanos; con ello debe condenarse todo gobierno, práctica o situación que los vulnere.

Así se establece la conexión entre la postura “agresiva” hacia las declaraciones y actitudes venezolanas, con la condena a la reciente escalada de violencia en contra de la minoría musulmana de los Rohingya, en el estado de Rakhine al norte de Myanmar


Otra arista para entender un poco más hacia dónde se dirige la cancillería en manos de Videgaray tiene que ver con su relación con el actual gobierno en Washington. El tan criticado “derecho de picaporte” al círculo cercano de Donald Trump gracias a la conexión con su yerno, Jared Kushner, bien puede generarle conocimientos e información de primera mano.

Con ello, una decisión como la del embajador de Norcorea bien pudo haber sido una “sugerencia” ante un panorama mucho más complicado del que se conoce de manera pública y que nos puede “vacunar” como nación ante un futuro de mayor tensión.


Tampoco puede dejarse de lado que determinaciones así pueden formar parte de un paquete estratégico no declarado para controlar las tensiones que surjan en las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. No como una especie de “pago” adelantado, pero como una muestra de que México entiende el nuevo mundo que quiere plantear Trump y que como vecino estratégico puede responder en defensa de valores democráticos y en favor de las libertades.

Solo el tiempo y decisiones encadenadas podrán hablar de una verdadera “doctrina Videgaray”, tan pragmática y utilitaria como se le quiera ver; pero no se puede responder a los retos globales como ocurría hace 30, 40 o 50 años cuando el planeta que se conocía ya no existe.