Gobierno Federal
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Cuartoscuro

El penoso desfile de la Procuraduría General de la República

Mar 17 Octubre 2017 23:09

Por: Claudia Ivett García

Primer acto: Jesús Murillo Karam y su famoso “ya me cansé”.

Segundo acto: Arely Gómez con que… se me fugó el Chapo. 

Tercer acto: Raúl Cervantes con que “han usado mi nombre…NO tengo ninguna aspiración…” y su “renuncia irrevocable”.

¿Y cómo se llamó la obra? El penoso desfile de la Procuraduría General de la República

Es indignante que a la clase política mexicana, la impartición de justicia le parezca un tema de risa y ridículo. Sin embargo, existe una vía para enderezar el camino, y a pesar de lo que diga la burocracia, aún estamos a tiempo. Ni siquiera hay que innovar en procesos legislativos ni abusar del arte de hacer política. 

El panorama es el siguiente: 

Primero hagamos algo de historia. Como usted recordará, en el 2014 se reformó la Constitución de nuestro país en materia político electoral;  una de las disposiciones fue transformar a la PGR en una Fiscalía General, para convertirla en un órgano autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio. En resumen, una fiscalía sin cuotas ni cuates. Además, se ordenó también la creación de dos pilares más en la materia: una fiscalía especializada en delitos electorales y otra en combate a la corrupción. 

¿Y entonces qué falló?

En materia de procesos legislativos, todo esto es inoperante, hasta que nuestros congresistas discutan y promulguen las leyes secundarias correspondientes. 

El problema es que ya se nos va a terminar el sexenio y la legislatura, y las discusiones siguen trabadas en la comisión de puntos constitucionales de San Lázaro. Ya hay iniciativas para reformar los artículos 76 y 102 de la Constitución Política, así como el décimo sexto transitorio del decreto publicado en 2014, y nuestros diputados, tienen todo para discutir en comisiones, reformar, dictaminar, pasar al pleno y votar. 

Lo que como sociedad no podemos permitir, es que nuestros legisladores veten el tema bajo pretexto de que el periodo preelectoral hará “difíciles” las discusiones. La procuración de justicia no puede ser un instrumento político. No señoras y señores congresistas, la justicia no es un botín político que pueden secuestrar en periodo ordinario de sesiones. 

La justicia, tampoco es un premio de consolación para quien pierda en las urnas durante el 2018. Justicia, es que el responsable de la nueva fiscalía no sea un empleado federal que otorgue premios y castigos a los aliados y opositores de su jefe de gabinete. Justicia, es que ante los altos niveles de violencia que vivimos los mexicanos día a día, exista un brazo ejecutor de la ley que no tiemble ante presiones políticas. 

Si nuestros diputados y senadores, vuelven a dejar en la congeladora legislativa este tema de urgente y obvia resolución, y permiten que llegue el fin del periodo ordinario de sesiones, que concluye este próximo 15 de diciembre, el mensaje de negligencia a una  sociedad altamente agraviada, será contundente: no les interesan las víctimas de este país.