Gobierno Federal
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Foto: Notimex El sueño neoliberal
Mié 29 Agosto 2018 02:00

Sin convocatoria ni cita previa unas 40 mil personas se reunieron en el Zócalo la noche del primero de julio. Eufóricos, celebraban la noche de su reivindicación. Entre brincos de alegría, banderas que ondeaban, canciones de mariachi, pregunté a algunos por qué estaban ahí. Entre las respuestas una se repetía, vigorosa: Porque vencimos a la mafia del poder. 

Andrés Manuel López Obrador dio un discurso y después se fue a su casa a brindar con un grupo más selecto: Ricardo Salinas Pliego (Grupo Salinas), Bernardo Gómez (Televisa), Olegario Vázquez Aldir (Grupo Imagen), entre algunos más. Según la columnista Martha Anaya, con ellos se desveló, a ellos les dio las gracias. Con los mismos que un López Obrador de hace 10 o 15 años hubiera llamado camajanes, machuchones o con más llaneza: la mafia del poder.

Con López Obrador se cumplen los sueños del neoliberalismo largamente pospuestos: habrá ferrocarril transístmico —que atravesará las comunidades indígenas de Veracruz y Oaxaca—, el tren maya —que, de paso, pretende dividir algunas de las comunidades zapatistas— y el aeropuerto de Texcoco (difícilmente habrá un aval técnico a la opción de Santa Lucía). Con el nuevo gobierno, México ha ofrecido convertirse en el muro económico de Estados Unidos, que detendrá a los migrantes en ciudades-maquiladoras fronterizas, en donde se han ofrecido incentivos fiscales. Y la cereza del pastel: a través de subsidios a los ninis (el programa Jóvenes Construyendo el Futuro) se le pagará la mano de obra a las grandes empresas. 

López Obrador era el líder ideal para impulsar esta agenda, seguido de intelectuales, activistas, periodistas y luchadores sociales que dotarán de discurso y contenido a su programa: la versión mexicana del neoliberalismo compensatorio. El obradorismo tendrá la complicada tarea de guardar el equilibrio entre el proyecto del status quo y los anhelos de la gente que le dieron el triunfo. Su gobierno será una colección de contradicciones: reducir la violencia con una estrategia más o menos igual a la de los últimos dos sexenios, la militarización; distribuir dinero sin modificar el esquema tributario, que favorece a los más ricos; combatir la corrupción sin más estrategia que dar el ejemplo y colocar a personas leales en los puestos de vigilancia.

Si el obradorismo consigue salvar estas contradicciones podrá sobrevivir más allá de la próxima elección federal. Y si el PAN, como hasta ahora, se sigue mirando el ombligo, la tendrá más fácil. 

@eruizparra