Gobierno Federal
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Cuartoscuro /Notimex

Escuchar a víctimas del crimen: así lo han hecho los presidentes

Mar 07 Agosto 2018 19:31

Con sus debidas diferencias en las formas y en el discurso, Andrés Manuel López Obrador retoma un ejercicio aplicado desde hace dos sexenios: que el mandatario federal en turno escuche a las víctimas del crimen y la violencia. La apuesta conlleva sus riesgos para la investidura presidencial y generalmente ha sido reactiva tras situaciones trágicas lo que lleva de la esperanza al desencanto. Con el próximo presidente se plantean nuevas formas, nuevos principios y al menos se abre “una ventana de oportunidad”.

Permitiendo interrupciones de familiares de víctimas, el virtual presidente electo subrayó que en estos foros rumbo a la pacificación el mensaje nacional debe ser “de unidad y reconciliación pues ya pasó la campaña”. Pidió a la población ser respetuosos, tolerantes y sin sectarismos; asimismo, es clave su llamado a debatir  sin censura, para que entre todos se pueda elaborar y llevar a la práctica el programa para pacificar al país.

“Coincido con los que dicen que no hay que olvidar, pero sí estoy a favor de perdonar. 'Olvido no, perdón sí'" será sin duda las frases para recordar de López Obrador en Ciudad Juárez.


Con cautela deberán compararse las experiencias vividas en el sexenio de Felipe Calderón. Habrá que recordar que en febrero de 2010 se organizó el foro “Todos somos Juárez” justamente en esa ciudad fronteriza; acaba de ocurrir la masacre de 15 jóvenes en el fraccionamiento Villas de Salvarcar y desde Japón el presidente había hecho referencia a ellos como integrantes de pandillas.

De manera inédita, un presidente de la República escuchaba de frente reclamos y señalamientos de padres y madres de familias a su estrategia de lucha contra el crimen que, según ellos, derivó en los altos índices de violencia en esa franja fronteriza y por ende en la masacre. Felipe Calderón aunque atento a las palabras, no se movió de su postura de actuar de esa manera.


No tardaría mucho para tener que participar en otro encuentro similar. Fue el 23 de junio de 2011 en el Castillo de Chapultepec con Javier Sicilia, entonces líder del Movimiento por la Paz, con Justicia y Dignidad (MPJD). Había reclamado por los altos índices de delincuencia, lo que involucró la muerte de su hijo Juan Francisco, en marzo de ese año en el estado de Morelos.

Sicilia fue lapidario y sin tapujos reclamó que “el Estado mexicano está fallando en su función de proteger a su gente, y ustedes son responsables de los 40 mil muertos, y de miles de huérfanos y desaparecidos. Son responsables de un ejército que no existe porque está formado por criminales”.

Un segundo encuentro se vivió en octubre de ese año donde se mantuvo el intercambio de reclamos y la justificación de los funcionarios federales. Sicilia solicitó en aquel entonces un "mapa de ruta de la desmilitarización del país".


En el sexenio que está por terminar Enrique Peña Nieto solo tuvo una reunión de esas características con los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa que ocurrió a puerta cerrada; también se pueden considerar las sesiones del Consejo del Sistema Nacional de Seguridad, donde gente como Alejandro Martí y María Elena Morera hacían oir su voz y la elevaban con reclamos.


Habrá que reconocerse la publicación en enero de 2013 La Ley General de Víctimas, casi seis meses después de que el expresidente Felipe Calderón la rechazó y presentó por ella una controversia constitucional para exigir cambios. Peña Nieto la consideró adecuada, aunque “perfectible”, para comenzar a atender a las víctimas.


A la luz se estas experiencias, que van de la esperanza al desencanto, el próximo gobierno federal encabezado por López Obrador quiere llegar con una ruta crítica o “plan de pacificación” consensuados hasta donde sea posible por la población afectada para asumir ese mandato.

Quienes tengan algo que decir o proponer tras una experiencia traumática, deberán dar el beneficio de la duda a estos espacios e insistir en que su punto de vista sea considerado si es que se pretende cambiar de fondo esta situación violenta, trágica y dramática que padece buena parte del territorio.