Gobierno Federal
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FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM Frente al plan fiscal de Trump, IP pide igualar políticas
Jue 27 Abril 2017 20:49

Pocas voces en México pero contundentes advierten: el plan fiscal del Gobierno de Estados Unidos obliga, tarde que temprano, a modificar nuestro esquema interno. El asunto no es menor pues está de por medio la poca equidad que existe en el bloque norteamericano y una de nuestras ventajas competitivas.

Ni más ni menos que el propio Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), reconoce que la propuesta de Trump es agresiva y genera preocupación al sector empresarial mexicano.

Por principio de cuentas está el tema, de nuevo, de los plazos: la reforma fiscal americana implicaría que en 2017 se esté negociando y en 2018 entraría en vigor; en ese tiempo, aunque existe el acuerdo de estabilidad fiscal, aquí tendría que revisarse para hacerlo competitivo.

El problema es que estaríamos inmersos en el proceso electoral para la Presidencia. Por ello la urgencia de trabajar sobre los diferentes escenarios que se pueden tener en el país.

Para los expertos el efecto en México de una reducción del impuesto corporativo en territorio estadounidense "sería brutal". Aquí algunas aristas:

- Nuestro país tendría que igualar su impuesto al nivel que lo haga Estados Unidos porque si no se perdería competitividad frente a ese país.

- Para cualquier empresario, EUA sería un paraíso fiscal, preferiría irse allá, pagar el impuesto y posteriormente repatriar el dinero.

- El gobierno de México deberá implementar una ´política espejo´, en la que se reduzcan también impuestos para inversionistas extranjeros.

Juan Pablo Castañón planteó, con carácter de urgente, la creación de una Ley de Regulación que facilite la generación de valores a través de las empresas; "así podríamos tener mayor margen de maniobra, y no solamente con impuestos" explicó el líder empresarial.


Hasta ahí la parte técnica y económica, que bien puede resolverse. Pero en materia de impuestos, desde la perspectiva política, algunos pierden y otros ganan. En el aire puede dejarse el cuestionamiento de qué márgenes y qué voluntad puede tener el Gobierno Federal para hacer ajustes en la parte final del sexenio a los gravámenes que se requieran. Peor aún si tienen que pasar por un Congreso que en su mayoría verá todo con el cristal de la elección de 2018.