Gobierno Federal
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Foto: Cuartoscuro

Guardia Civil, un proyecto que AMLO revivió: pros y contras

Mié 03 Octubre 2018 21:21

Analistas y columnistas alzaron las cejas y más de uno enciende las alertas: Andrés Manuel López Obrador pone sobre la mesa la creación de una Guardia Nacional que haga las tareas principales de seguridad pública. Lanzó la propuesta en actos y lugares de clara sensibilidad política, en donde se escuchó muy bien pero una breve revisión de lo que implica revela complejidades institucionales, choques legales y una serie de riesgos a la democracia y a la gobernabilidad. Ni qué decir que contradice a uno de sus principales colaboradores.

El 29 de septiembre en Tlatelolco el futuro comandante en jefe de las Fuerzas Armadas planteó crear “a nivel nacional con apoyo del Ejército, de la Marina y de la Policía Federal, vamos a unir a estas corporaciones en una Guardia Civil Nacional, donde se va a limitar el uso de la fuerza y se van a garantizar los Derechos Humanos”. Esto lo reiteró después en su visita a Guerrero, entidad que padece severos índices de inseguridad y violencia.


Su futuro secretario de Seguridad Pública Alfonso Durazo había desestimado el 15 de agosto la idea cuando aseguró que “la optimización de esos recursos (de las instancias de seguridad) la vamos a garantizar a través de la coordinación y dejamos a un lado el tema de la Guardia Nacional”. Dos semanas después matizó su postura al decir que “no desestimamos todavía la idea”, pero “en esta etapa las prioridades legislativas son otras”.


En una revisión encontramos que la Guardia Nacional está contemplada en la Constitución, pero no para los fines y con el diseño propuestos por López Obrador. Está planteada más como reserva militar a partir de su conformación por ciudadanos, con reglamentación a partir del Congreso y sujeta al control de los gobiernos estatales. Los expertos advierten que no ha existido en la práctica desde el siglo XIX y en dado caso no es un instrumento de seguridad pública permanente.


Por lo mismo, recuerdan expertos en la materia, la estructura de mando, las remuneraciones, el sistema de seguridad social y la cultura organizacional de las Fuerzas Armadas son muy distintos a los existentes en lo que sería un cuerpo de ese tipo; más aún, fusionar todo el personal en una sola corporación implicaría un rediseño administrativo gigantesco que en el mejor de los caso tomaría el sexenio entero antes de operar formalmente. En rigor, amplias zonas del país ya no pueden esperar más para resolver sus problemas de seguridad.

La discusión se vuelve a redirigir a construir una Guardia Nacional, adicional a las Fuerzas Armadas, o lo que es lo mismo “un cuerpo intermedio con origen militar que realiza funciones policiales”. Un experto como Alejandro Hope plantea que “las unidades hoy llamadas de Policía Militar podrían ser la simiente de ese cuerpo” y para ello se requiere una reforma constitucional, lo que bien puede estar al alcance del próximo presidente, con el Congreso de su lado.


Los puntos de vista más críticos alertan que con esta idea, básicamente, López Obrador nos dice para qué perder el tiempo creando una verdadera Policía Federal civil, si lo más práctico es convertir a militares en policías: “militarizar constitucionalmente las funciones de seguridad pública”, indica Ana María Salazar.


Hay que recordar que siguen los foros de escucha sobre seguridad a lo largo del país. Habrá que ver si de ahí se respalda crear alguna corporación más de tipo civil, o se argumenta aún más el retomar a las Fuerzas Armadas: una disyuntiva crucial para lo que será el sustento en la materia del próximo gobierno federal.

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