Gobierno Federal
himno nacional

Himno Nacional: enojos y romance, las anécdotas detrás de su origen

Sáb 07 Septiembre 2019 14:06

Previo a la creación del actual Himno Nacional Mexicano hubo otros, incluso algunas marchas que enaltecieron a la  Corona española o a los personajes que consumaron la lucha de Independencia. Por ejemplo, en 1821 José Torrescano, en honor a Agustín de Iturbide, después del pacto con los insurgentes, escribió un himno que alabó a este personaje, que poco al tiempo sería declarado enemigo de la Patria.

Por otro lado, entre 1849 y 1853 se hicieron múltiples convocatorias para la composición de un nuevo himno, pero los seleccionados eran autores extranjeros.

himno nacional El Dato


La anécdota de la creación de la letra 

La letra del Himno que se compone de diez estrofas y un coro o estribillo, fue escrita por el poeta Francisco González Bocanegra, oriundo de San Luis de Potosí. 

La anécdota de cómo se escribió uno de símbolos patrios se remonta a 1853 cuando González Bocanegra no se atrevía a participar en la convocatoria para crear el Himno por su extrema timidez, por lo que su prometida, Guadalupe González del Pino, lo encerró en un cuarto de su casa de Santa Clara (lo que hoy es Tacuba 48, entre Allende y República de Chile) por cuatro horas  y no lo dejó salir hasta que terminó la letra. 

Cuando el poeta terminó la letra, su novia le pidió que pasara por debajo del apuerta las hojas en las que verificó que había culminado la obra.

En febrero de 1854 as palabras de González Bocanegra triunfaron sobre otras 24 propuestas gracias a la decisión de un jurado conformado por el escritor y diplomático José Bernardo Couto, el poeta y médico Manuel Carpio y el periodista y político José Joaquín Pesado. 

Compositor de Santa Anna

Como la convocatoria también incluía elegir al musicalizador, y en ese primer concurso ganó el italiano Giovanni Bottesini, al presidente Santa Anna no le gustó la música y abrió un nuevo concurso en el que se eligió "Dios y Libertad", del español Jaime Nunó Roca.

Fue un músico español que mantenía estrechas relaciones con varios políticos mexicanos. En la época de la composición del Himno, Nunó había llegado a México para dirigir las bandas militares, invitado por Antonio López de Santa Anna. Debido a su participación en la creación del himno, en 1942 (34 años después de su muerte) sus restos fueron llevados a México, como prócer patrio.

Oficialización

Durante casi un siglo la composición original sufrIó múltiples modificaciones y reinterpretaciones, ya que no era un himno oficial. El 4 de mayo de 1943 el presidente Manuel Ávila Camacho promulgó un decreto que lo convirtió en Himno Nacional de México, pero sólo con 4 estrofas y el coro.

En otra lenguas...

En 2014 el Himno Nacional se tradujo a lenguas indígenas como una forma de acercar este símbolo patrio a esos sectores. La traducción se hizo al chinanteco, otomí, mixteco, maya, náhuatl y huasteco.


El segundo himno más bello del mundo

Durante años se ha dicho que el Himno Nacional de México, es el segundo más bello del mundo, superado únicamente por La Marsellesa de Francia. Sin embargo, hasta el momento, no se ha efectuado ningún tipo de concurso que avale ese dicho. 


Versión completa 

De estas diez estrofas sólo la I, V, VI y X se siguen incluyendo actualmente en el Himno Nacional Mexicano.

Coro:


Mexicanos, al grito de guerra

el acero aprestad y el bridón

y retiemble en sus centro la Tierra

al sonoro rugir del cañón.


I

Ciña ¡oh Patria!, tus sienes de oliva

de la paz el arcángel divino,

que en el cielo tu eterno destino

por el dedo de Dios se escribió.

Mas si osare un extraño enemigo

profanar con su planta tu suelo,

piensa, ¡oh Patria querida!, que el cielo

un soldado en cada hijo te dio.


II

En sangrientos combates los viste

por tu amor palpitando sus senos,

arrostras la metralla serenos,

y la muerte o la gloria buscar.

Si el recuerdo de antiguas hazañas,

de tus hijos inflama la mente,

los laureles del triunfo, tu frente,

volverán inmortales a ornar.


III

Como el golpe del rayo la encina

se derrumba hasta el hondo torrente

la discordia vencida, impotente,

a los pies del arcángel cayó.

Ya no más de tus hijos la sangre

se derrame en contienda de hermanos;

sólo encuentre el acero en tus manos

quien tu nombre sagrado insultó.


IV

Del guerrero inmortal de Zempoala

Te defiende la espada terrible,

Y sostiene su brazo invencible

tu sagrado pendón tricolor.

El será del feliz mexicano

en la paz y en la guerra el caudillo,

porque el supo sus armas de brillo

circundar en los campos de honor.


V

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente

de la patria manchar los blasones!

¡guerra, guerra! los patrios pendones

en las olas de sangre empapad.

¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle,

los cañones horrísonos truenen

y los ecos sonoros resuenen

con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!


VI

Antes, Patria, que inermes tus hijos

bajo el yugo su cuello dobleguen,

tus campiñas con sangre se rieguen,

sobre sangre se estampe su pie.

Y tus templos, palacios y torres

se derrumben con hórrido estruendo,

y sus ruinas existan diciendo:

de mil héroes la Patria aquí fue.


VII

Si a la lid contra hueste enemiga

nos convoca la trompa guerrera,

de Iturbide la sacra bandera

¡Mexicanos! valientes seguid.

Y a los fieros bridones les sirvan

las vencidas enseñas de alfombra:

los laureles del triunfo den sombra

a la frente del bravo adalid.


VIII

Vuelva altivo a los patrios hogares

el guerrero a contar su victoria,

ostentando las palmas de gloria

que supiera en la lid conquistar.

Tornáranse sus lauros sangrientos

en guirnaldas de mirtos y rosas,

que el amor de las hijas y esposas

también sabe a los bravos premiar.


IX

Y el que al golpe de ardiente metralla

de la Patria en las aras sucumba

obtendrá en recompensa una tumba

donde brille de gloria la luz.

Y de Iguala la enseña querida

a su espada sangrienta enlazada,

de laurel inmortal coronada,

formará de su fosa la cruz.


X

¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran

exhalar en tus aras su aliento,

si el clarín con su bélico acento

los convoca a lidiar con valor.

¡Para ti las guirnaldas de oliva;

¡un recuerdo para ellos de gloria!

¡un laurel para ti de victoria;

¡un sepulcro para ellos de honor!