Gobierno Federal
amloebrarrd1200_notas30110918.jpg
Foto: Saúl López/Cuartoscuro

Nueva mirada hacia el exterior: así la construyen AMLO y Ebrard

Mar 11 Septiembre 2018 21:16

A 70 días de su triunfo electoral Andrés Manuel López Obrador y su equipo de transición ha dado varias “pinceladas” de lo que podría ser su política exterior. Abarcar un mayor espectro de naciones y la defensa del interés nacional son las luces más claras en este rubro, así como acercamientos clave en la actual coyuntura política; no se ha referido a conflictos actuales o estructurales de la geopolítica global, que tarde que temprano deberá abordar pues México no es “una isla” ajena a situaciones que parecen lejanas en lo territorial.

Los primeros señalamientos de cómo su gobierno se manejará hacia el exterior vinieron precisamente de quién está propuesto como su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, sujeto a ser ratificado por el Senado. El 14 de julio pasado anunció que, desde el próximo 1 de diciembre habrá una nueva política exterior que “abarque más naciones y no solamente haya una relación bilateral con Estados Unidos”.

A su vez adelantó que en la Secretaría de Relaciones Exteriores también se aplicará un plan de austeridad y van a revisar el modelo de la Cancillería y las embajadas de nuestro país en el mundo; un asunto no menor es que se va a priorizar al personal del Servicio Exterior “porque es y ha sido siempre motivo de orgullo para México”.

Con base en esa primera postura llegaron las presencias más relevantes por nuestro entorno geográfico, político y comercial: Michael Pompeo, secretario de Estados de los Estados Unidos, así como Chrystia Freeland, ministra de Exteriores del Canadá. Encuentros cordiales y que al menos funcionaron para destacar signos positivos de colaboración con lo que será el nuevo gobierno mexicano, sin que destacara la sombra de las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio.


Por otro lado, apenas el 29 de agosto pasado Marcelo Ebrard insistió en que se impulsará una política de migración ordenada, en la cual “están descartados los muros y la militarización de las fronteras”. Fue así que su mirada al sur se dio con el encuentro con los 22 embajadores de Centroamérica y el Caribe: se ofreció el compromiso de fomentar una relación de cooperación con todas las naciones de la región, a fin que haya en ella un mayor desarrollo económico que permita, gradualmente una reducción del fenómeno migratorio.

También de ahí se reveló que los puntos fundamentales de la política exterior que se habrá de seguir en el gobierno de López Obrador son: la no intervención en la soberanía de los pueblos, la cooperación para el desarrollo y la resolución pacífica de los conflictos. Para los más escépticos, algunos de los lugares comunes que se practicaban en los años más rancios de los sexenios priistas.


No se puede criticar que a la casona de la colonia Roma han llegado los embajadores de China, Japón y Rusia, potencias que tienen claro interés en el intercambio que se pueda generar con el mandatario electo y su administración. También en la cuenta están los embajadores de países latinoamericanos y de la cuenca de Asia. Aún faltaría marcar más puentes con Europa, pues El Vaticano es otro expediente.


Hasta ahí todo bien en un sentido básico, incluso por la nominación de Juan Ramón de la Fuente como su embajador ante la Organización de las Naciones Unidas. Pero columnistas y expertos en la materia ponen sobre la mesa que nuestro país que falta tocar a fondo “temas espinosos” como la protección de los derechos humanos de nuestros connacionales, la seguridad transfronteriza y el tráfico de armas.


El ideal es que México despliegue una estrategia ágil, influyente, prospectiva y fiel a los principios de política exterior; con acciones claras la defensa del interés nacional de nuestros connacionales y para los más pesimistas, que se busque recobrar el prestigio, y la capacidad para defender los derechos humanos, la paz y la seguridad internacional en una coyuntura en extremo complicada para la globalidad.

Trump dijo que le agrada más AMLO que Peña Nieto